Los hábitos asociados al estilo de vida, como la inactividad física, el tabaquismo o la presión sanguínea alta, influyen más que los factores genéticos en el desarrollo de dolencias cardíacas de forma prematura, según un estudio. Las conclusiones del estudio, presentado en el congreso de la Sociedad Europea de Cardiología que se celebra en París, señalan que los hábitos saludables deberían ser una prioridad para luchar contra las enfermedades del corazón.
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