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Un cambio profundo en la manera de relacionarnos

Por SUSANA MACHADO GARCÍA (*)

En “El amor en los tiempos del cólera” , obra de Gabriel García Márquez, uno de los personajes dice que “ el amor sabe a almendras amargas”.

Y así hemos pasado este año, con la soledad en un parto, la falta de amigos en una boda, la ausencia de familiares y amigos en un funeral, los cumpleaños por video llamadas, el riesgo de comenzar una nueva relación, la frustración de no poder reunirnos con nuestros padres, nuestros hijos o con la persona amada, el miedo a intimar. La pandemia cambió nuestra manera de relacionarnos.

Con todo, se registraron diferencias y muchas de ellas llegaron a la consulta.

Las parejas convivientes se encontraron trabajando desde casa, con el agregado de las tareas escolares y una paternidad ejercida full time.

Pude observar que muchas de ellas han sobrevivido y me atrevería a decir han resurgido descubriéndose en un encuentro que no tenían previsto. No eran vacaciones, el ambiente era el mismo a diario y se dieron la posibilidad de generarse espacios no físicos necesariamente, si no internos, que les permitieron volver a elegirse, decidiendo algunos construir una familia, embarazo y proyectos diversos.

Otros no lo lograron y lo vivieron como un cautiverio, con falta de deseo sexual, depresión reactiva, disfunciones sexuales, cambios de humor, agotamiento, miedos, trastornos del sueño y de la alimentación.

Con respecto a los adolescentes pude observar que aquellos que tienen una pareja estable la mantuvieron con los mismos hábitos que sostenían antes del Covid: días en la casa de la familia de uno u otro, no apareciendo situaciones significativas.

Hubo parejas que resurgieron; otras vivieron la relación como un cautiverio

Aquellos a los que la pandemia los encontró en soledad, pudieron mediante las redes contactarse con un otro u otra y esto no solo se observa en los adolescentes sino también en los adultos y adultos mayores, manteniendo sus actividad sexual de forma virtual. Recién en las últimas semana pudieron hacer contacto presencial.

Cabe agregar que también la autosatisfacción en aquellos que se han encontrado en soledad ha sido una de las actividades sexuales elegidas, sin la provocación de ansiedad y malestar que suele denotar en otros momentos.

Las manifestaciones de amor en tiempos de Covid, las nuevas maneras de encontrarnos con el otro considero que se mantendrán por algún tiempo más. Y no debemos olvidarnos que querernos es cuidarnos: querer también es cuidar al otro.

(*) Psicóloga y sexóloga

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