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La Ciudad |En la cuarentena tomó todavía más impulso
La huerta en casa para nutrir la mesa familiar, una opción que eligen cada vez más vecinos

La necesidad de alimentarse de productos libres de residuos agrotóxicos, la terapia “anti estrés” que para muchos representa cuidar los cultivos y el hecho de ayudar a la economía hogareña impulsan el fenómeno. Testimonios sobre esta experiencia

La huerta en casa para nutrir la mesa familiar, una opción que eligen cada vez más vecinos

Luciano Buenaventura, su pareja Claudia y los pequeños Manuel y Fermín. en su casa de Parque Saavedra/ el dia

9 de Agosto de 2020 | 02:40
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Ensalada de lechuga, radicheta y rabanito, y omelette de acelga y espinaca. Son parte del almuerzo de los Rivadeneira. La foto familiar, la que muestra la verdura fresca en la mesa, es algo cotidiano en ese hogar del barrio Villa Nueva de Berisso. Y es que, con huerta propia, lo cosechado sale de la tierra y va directo al consumo.

Eso de contar con la quinta propia, por menos metros de superficie que se dispongan, se va haciendo costumbre en la Región. Lo impulsan, entre otros factores, la necesidad de alimentarse con productos orgánicos, libres de residuos agrotóxicos; el hecho de ayudar a la economía familiar; y la terapia anti estrés que supone ocuparse, al aire libre y sin apuros, del desarrollo diario de los cultivos.

Muchos de los vecinos con su pequeña quinta “en casa” hace tiempo que se volcaron a remover la tierra, sembrar y cosechar, pero otros, en cambio, le deben parte del “empujón” a la vida en cuarentena que impuso la propagación del COVID-19. Con más tiempo y menos obligaciones, apareció la opción saludable y a la vez entretenida de la producción para el autoconsumo.

Dan cuenta de la tendencia en la Región los organismos relacionados con los emprendimientos de esa pequeña escala de agricultura familiar, desde donde, se asegura, que es significativo tanto el aumento de la demanda de los kits de semillas que entrega el Estado (el programa Pro Huerta, del Inta) como la participación creciente de los vecinos en los cursos de capacitación que se ofrecen con ese mismo fin.

El Parque Ecológico Municipal es uno de los espacios locales que atiende los requerimientos de las familias interesadas en cultivar. Con “La huerta en casa”, uno de los proyectos destinados a ese objetivo, se les facilita los elementos para armar una quinta, ya sea en el patio de sus viviendas, en la vereda o en lugares comunitarios del barrio como puede ser una plaza. Hasta ahora arrancaron, según precisaron fuentes comunales, unas 50 iniciativas de esa naturaleza.

Además, el Parque Ecológico funciona como punto de entrega de semillas. Las familias solicitan el pedido, ahora por internet (el mail parqueecologico@laplata.gov.ar y el Facebook de la repartición), se les pide los datos personales y tipo de huerta que prefieren cultivar y se realiza la entrega.

Ese plan se refuerza con clases virtuales de producción hortícola que se dictan, a través de la plataforma Zoom, desde el Parque Ecológico de Villa Elisa y la Casa Ecológica municipal (situada en el paseo del Bosque). Después de inscribirse vía correo electrónico, los vecinos pueden seguir las charlas que instruyen sobre preparación de la tierra, qué, cuándo, dónde y cómo sembrar, y los cuidados que hay que atender. La actividad, se informó, se desarrolla todos los viernes, a las 15.

Las mismas fuentes municipales señalaron el incremento de la demanda en estos meses de cuarentena. “Durante el aislamiento social creció notoriamente el interés por esta iniciativa; tanto es así que en el ciclo de charlas que está a punto de finalizar hubo más de 500 inscriptos”, subrayaron al tiempo que resaltaron la gran cantidad de solicitudes de participación que quedaron pendientes para una vez que se supere la pandemia y se retome la modalidad presencial.

Las iniciativas domésticas

Retomemos las experiencias. En la familia Rivadeneira el cambio en los hábitos alimentarios comenzó con la enfermedad de Arón, el hijo de 5 años de José Luis y Paola, ya curado después de tres años de un complejo tratamiento contra una leucemia afortunadamente leve. “Cuando lo diagnosticaron empecé a leer mucho sobre el tema y supe que lo que se compraba tenía muchos aditivos, y eso no es sano. Hice cursos para capacitarme y empecé con la huerta, que fue creciendo bastante desde entonces hasta ahora, que tengo más tiempo y me puedo ocupar un poco más”, cuenta la vecina de Berisso, profesora de Educación Física.

En esa casa, ya hace varios años, para adoptar maneras más amigables con el medio ambiente, José Luis, también “profe”, se inició en la producción de lombrices. “Al principio el compost lo hice por razones ecológicas, separando la basura orgánica de la inorgánica, y después, cuando empezamos cultivar resultó el abono perfecto para los canteros y la quinta”, dice. El vecino de Berisso se maravilla con la calidad del sustrato que surge después del proceso de descomposición. “Tiene un olor a limpio increíble, se desarma en la mano, no hay como esa tierra orgánica”, añade.

Solía acompañar en la tarea hortícola a su abuelo, cuando era un nene. Con el paso del tiempo y ya en casa propia, Luciano Buenaventura sembraba para alguna temporada primavera-verano unas semillas de tomate. Este otoño-invierno, en plena cuarentena, con más tiempo para gastar y más razones para buscar entretenerse, arrancó en el fondo de su casa del barrio del Parque Saavedra con una huerta que apunta a mantenerse todo el año, más allá de las estaciones. En este caso también, todo se hace en familia porque en el trabajo del riego y el despeje de los invasivos yuyos colaboran su pareja, Claudia, y los mellizos del joven, Manuel y Fermín, de 9 años.

Hay mucha más gente en la casa y muchos se prestaron a generar huertas

“Le descubrí muchas ventajas a la producción a la producción agroecológica: comemos de manera más sana e incorporamos en mi familia el hábito de consumir verduras; producimos parte de nuestra alimentación y entonces nos beneficiamos económicamente, porque, por ejemplo, me llevo el almuerzo al trabajo con productos que coseché en casa; y es muy relajante cuidar la huerta junto con los chicos”, cuenta el vecino de la calle 9 entre 60 y 61, empleado administrativo de una obra social.

Ahora, en estos días de invierno, Buenaventura saca de su propia cosecha puerro, acelga, lechuga, rabanito, zanahoria, arvejas y ajo. También cocina con tomillo y romero frescos, cultivados de manera más sencilla, en macetas.

Un 45 % más de demanda

Emiliano Juzwa es el Coordinador de Medio Ambiente y Espacios Verdes del municipio de Berisso, ciudad en la que existe un interés importante por parte de las familias de tener su propia quinta. Y ese interés, con el devenir de la cuarentena, se acrecentó.

“Hay mucha más gente en la casa y muchos se prestaron a generar huertas. Nosotros nos estamos preparando para mostrar las distintas alternativas para armar, con chapas nuevas o usadas, con baldes. Aumentan los pedidos de semillas y en este otoño-invierno vinieron menos, pero esperamos que para la temporada primavera -verano venga más cantidad y así poder satisfacer la demanda”, apuesta quien tiene a cargo, dentro de su área, el Vivero Municipal, desde donde se distribuyen los kits del programa Pro Huerta y los plantines que muchas veces se ofrecen a los vecinos para reducir los tiempos del proceso de cultivo.

Por su parte, Pro Huerta se alista para la provisión que comenzará a sembrarse en septiembre y se cosechará entre los meses de primavera y verano. Es una larga lista que incluye tomate, albahaca, zapallo, maíz, lechuga, rabanito, acelga, porotos, apio, chauchas, perejil, ají, berenjena, y zapallito, entre otras especies de vegetales.

El referente del programa en La Plata, el ingeniero agrónomo Ramiro Taladriz, confirmó, a partir de los resultados de un relevamiento realizado por el Inta, el crecimiento de las huertas familiares en la Región. “La demanda de semillas, en relación a la anterior temporada primavera-verano, aumentó en un 45 por ciento –señaló el técnico-. Hasta febrero se mantuvo más o menos igual, pero en abril empezó a pedir gente que nunca lo había hecho y eso es porque se nota que tienen mucho más tiempo en su casa”.

De todos modos, frente a una demanda explosiva de semillas (el plan entrega 10 variedades de especies urbanas y 14 de típicas) se buscó priorizar el reparto entre aquellas familias más necesitadas de recursos. “El programa apunta a aquellos sectores que no alcanzan a cubrir la canasta básica y trabajamos también con comedores comunitarios, clubes y escuelas. Por suerte, la gente en mejor situación económica que se acercó supo entender la realidad. Igual recibe asesoramiento gratuito todo aquel que lo solicite”, indica Taladriz.

Otro detalle que hace posible la actividad en la casa es que no necesariamente se necesita de mucho espacio para lanzarse a la pequeña producción hortícola. “Hay gente que tiene muy pocos metros cuadrados en su domicilio y cultiva en macetas, incluso en viviendas sin patio. Y eso es porque existen especies que no requieren de grandes superficies para desarrollarse”, remarca Taladriz.

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José Luis, Paola y Arón Rivadeneira, de Berisso, con huerta propia en casa y alimentos más saludables en la mesa

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