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Espectáculos |EL PRESENTE AGRIDULCE PARA EL ICONO MUSICAL
Los amargos 70 de Phil Collins: problemas de salud, escándalos familiares y millones en danza

Su retorno a los escenarios y la vuelta de Genesis podrían haber sido el mejor regalo para el artista británico que llega a las siete décadas, pero los festejos se verán opacados por la batalla con su ex mujer y los chisporroteos con su hija

Los amargos 70 de Phil Collins: problemas de salud, escándalos familiares y millones en danza

Uno de los bateristas “más aventureros de la década del 70” llega a los 70 años en medio de escándalos

28 de Enero de 2021 | 05:41
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Aquejado por los problemas de salud, Phil Collins se retiró hace diez años, pero, cinco años más tarde, regresó a los escenarios con la gira llamada, con humor, “Aún no estoy muerto”. El regreso fue un éxito, y Collins se envalentonó, al punto de anunciar para este año una gira que traería de regreso a Genesis (la gira se suspendió por la pandemia). Pero aunque haya vuelto a la actividad y se sienta joven y vital, Phil celebrará el sábado su cumpleaños número 70 de forma amarga, entre escándalos con su ex mujer y problemas millonarios.

Hace una década, Collins se cansó de ser Collins, y abandonó la música, cuarenta años después de su debut discográfico con la banda Genesis. “Me llamo Phil Collins y soy baterista, y sé que no soy indestructible”, escribió en el prólogo de la autobiografía con la que el artista británico anunció su vuelta, un lustro más tarde.

A aquel repaso a su vida y carrera Phil Collins lo tituló “Aún no estoy muerto”, toda una declaración de intenciones de uno de los representantes más destacados de la música británica, uno de los pocos cantantes que puede presumir de haber sido un superventas tanto en grupo como en solitario, logrando superar los 100 millones de copias como solista y con Genesis, algo que además sólo han conseguido Paul McCartney y Michael Jackson.

Y “Aún no estoy muerto” fue el nombre de la gira que marcó su regreso a los escenarios, de los que se había alejado por sus problemas de salud y físicos derivados de cuatro décadas de carrera.

Todo iba bien en su vida… hasta el año pasado, cuando comenzaron las acusaciones entre su ex mujer y él. ¿El problema? Una mansión valorada en 40 millones de dólares.

De hecho, entre los típicos tira y afloje que ocurren en los divorcios millonarios por los bienes, Collins llegó a demandar legalmente a su ex esposa y al actual marido de ella, alegando que la pareja invadió a la fuerza su casa en Miami Beach. Incluso, contrató guardias armados para mantenerlo fuera de la propiedad: es que Orianne se casó en secreto, en medio de la disputa por los bienes, y se mudó a la casa sin decir nada. Afirmaba que por un acuerdo con el artista, le corresponde la mitad de la propiedad, pero, claro, Collins no dio el brazo a torcer.

En los documentos legales, el artista aseguró que su ex mujer, Orianne Cevey Collins Mejjati Bates (un apellido sugerente que recuerda a aquella película de los Coen, “El amor cuesta caro”) y su esposo Thomas Bates, se “han negado a salir” de la vivienda, que es propiedad del artista.

En la demanda los abogados del cantante se referían a los Bates como “invasores” y dicen que Collins teme que la pareja o sus agentes “saquen, escondan o destruyan” objetos de valor y otros que son de su propiedad y están en la casa. Los abogados anexaron a la demanda una carta en la que aseguraron que Orianne Bates ha amenazado con hacer públicos documentos y declaraciones que “serían perjudiciales” para la imagen de Collins, a menos que le dé una gran cantidad de dinero.

Y eso ocurrió, de hecho: la relación con Bates, que se casó con Collins en 1999 (tuvieron dos hijos, Nicholas y Matthew), que se separó del artista en 2008 y que volvió a juntarse con Collins en 2015, sosteniendo su relación hasta noviembre de 2019, comenzaba a salirle más cara al artista que los 48 millones de dólares que le pagó como parte del acuerdo en su primer divorcio.

Lily Collins contó que sufrió trastornos alimenticios, ligados a la inseguridad que le generaba su padre

 

¿Qué dijo Orianne sobre Collins cuando los abogados presionaron? En respuesta a la demanda, la ex del ex Genesis calificó a Collins como un “ermitaño” que no se higienizó durante meses. “El hedor de Phil se volvió tan penetrante y terminó negándose a interactuar personalmente con cualquier persona”, dijo en su presentación judicial, obtenida por varios medios estadounidenses. Como resultado, afirmó no tuvo más remedio que distanciarse de él.

“Era incapaz de tener relaciones sexuales”, declaró Cevey en los nuevos documentados presentados en su demanda, “dejó de ducharse, cepillarse los dientes y vestirse adecuadamente”. Afirmó que en 2017 Collins comenzó a beber en exceso y a tomar pastillas, que le provocaron incluso caídas por las que tuvo que ser atendido en hospitales bajo nombres falsos. Deprimido, abusivo emocionalmente, según Orianne, todo colaboró al final tormentoso de su relación.

Los abogados del artista salieron al cruce, claro, alegando que sus acusaciones son “demostrablemente falsas, impertinentes, escandalosas y difamatorias que no tienen nada que ver con los reclamos legales en este caso”.

“El hedor de Phil se volvió tan penetrante y terminó negándose a interactuar”

 

“Estas declaraciones forman parte de un plan de los acusados de hacer deliberadamente acusaciones sensacionalistas y / o falsas en un esfuerzo por extorsionar a Phil Collins”, lanzaron entonces.

Marchó, entonces, otra demanda para Orianne: Collins había perdido la paciencia, claro, tras el casamiento secreto y la toma de la casa, seguido por los terribles dichos. Decidió demandarla por sus palabras, metiendo todavía más presión a Orianne. Funcionó: el 21 de enero, la ex de Phil hizo caso a la Justicia y dejó la casa. Collins, inmediatamente, puso la mansión a la venta, que espera nuevo dueño.

EL DAÑO

El daño a su reputación ya estaba hecho, sin embargo: todavía resuenan en los medios los dichos de Orianne no solo sobre su aspecto y sus adicciones, sino sobre el trato con sus hijos, sobre todo teniendo en cuenta que Phil tampoco tiene buena relación con Lily, su primera hija y la estrella del show de Netflix “Emily in Paris”.

En su libro de ensayos, incluso, la actriz llegó a afirmar que atravesó terribles trastornos alimenticios, ligados a la inseguridad que le generaba su padre y a la distancia emocional que él imponía. Collins afirmaba en ese libro que “te perdono por no ser el padre que esperaba”, y desde entonces ambos se han acercado, pero está claro que las heridas corren profundas.

Con tantos escándalos, los regresos de Phil Collins, lo suficientemente recuperado de su enfermedad para volver al escenario primero (aunque sin poder tocar la bata), y para volver a reunir a la mítica Genesis (aunque sin Peter Gabriel) después para la gira “The Last Domino?”, parecen haber quedado en segundo plano. Y eso que en el tour, Collins iba a tocar con Nic (uno de los hijos de Orianne), ocupando el lugar de su padre a la batería, que ha sido uno de los mejores de la historia de la música según la revista ‘Rolling Stone’, que considera a Phil Collins “uno de los bateristas más aventureros de la década de 1970”.

 

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