Ni bien el domingo se completó la ronda de partidos clasificatoria para los cuartos de final de la Copa de la Liga Profesional y Boca-River quedó confirmado como uno de los cruces, el país futbolero comenzó a vivir este nuevo superclásico. Tan significativo aparece este partido que tendrá como escenario la Bombonera, que las presentaciones de Xeneizes y Millonarios por la Copa Libertadores, en Brasil y Colombia, quedaron desplazados a un segundo plano.
En ese marco, los organismos que deberán atender todo lo referido a la seguridad comenzaron a evaluar una serie de situaciones ligadas particularmente con las posibles movilizaciones de hinchas, antes, durante y después del encuentro que clasificará al ganador para la instancia semifinal. Y después de considerar varios episodios ligados a cotejos de estas características, en La Plata, Rosario y Santa Fe, por ejemplo, están evaluando por estas horas la reacción ante posibles banderazos.
La coincidencia es que es difícil, casi imposible, evitar este tipo de manifestaciones, a pesar de lo cual una serie de consultas permitieron adelantar que existen dos posturas con miras a la forma en que se actuará el domingo. Por un lado están quienes sostienen que deberán arbitrarse los medios para evitar cualquier tipo de reacción de los fanáticos, y por otro se alistan quienes sostienen que lo más adecuado sería permitir algún tipo de concentración limitada.
Los pro y los contra se están poniendo sobre la mesa para adoptar una postura definitiva acerca del operativo de seguridad que se organizará con motivo del gran clásico del fútbol argentino, y que en principio sería informada el jueves.
Fuentes ligadas a los principales organismos encargados de la seguridad en la Ciudad de Buenos Aires adelantaron ayer que tras las primeras consideraciones ganó terreno la postura de organizar un denominado “operativo con público controlado”, que significaría la autorización para reuniones en las inmediaciones donde los equipos estarán concentrados, con distanciamiento y barbijos, sin pirotecnia, y con tiempos fijados para que no terminen siendo encuentros multitudinarios.
Estas reacciones, tanto de los seguidores de Boca como de River, serán consecuencia de la prohibición que sigue vigente en el país para el ingreso de público a los estadios y de los cuidados previstos con motivo de la pandemia por el coronavirus.
En oportunidad del anterior superclásico, la Subcomisión del Hincha organizó una despedida de lujo para los jugadores de River cuando partieron del Monumental: fueron 2 mil personas.
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