La derrota sufrida anoche como visitante de Santos, más que complicarle a Boca el cuadro de situación en el Grupo C de la Copa Libertadores, que se apretó con el triunfo de The Strongest frente al puntero Barcelona, en Bolivia, dejó en posición verdaderamente incómoda a Miguel Ángel Russo en la conducción del conjunto Xeneize que ahora, el domingo, se cruzará con River en un partido eliminatorio que podría traer consecuencias.
Más allá de las buenas intenciones mostradas en el primer tramo del encuentro disputado en San Pablo, la escuadra azul y oro dejó ver debilidades que parecían haber quedado archivadas en las últimas presentaciones, y para colmo de males su entrenador anoche no estuvo feliz en las movidas que hizo para tratar de evitar la derrota. Demoró los cambios y causó sorpresa al elegir a los jugadores que abandonaron el terreno de juego.
Marcos Rojo volvió luego de una lesión y Lisandro López, quien salió, dejó ver su enojo cuando se instaló en el banco de los suplentes y golpeó una silla; mientras que la cara de Tevez, afuera cuando ingresó Gonzalo Maroni, hizo recordar viejos tiempos, cuando su relación con Guillermo Barros Schelotto y Gustavo Alfaro, no eran de lo mejor.
Con este clima, en el momento menos oportuno, Boca recibirá el domingo a River, poniendo muchísimo en juego. Básicamente, la clasificación a semifinales y quizás la continuidad de Russo en el cargo.
TELLO, EL ÁRBITRO
El superclásico del domingo entre Boca y River, en la Bombonera y por los cuartos de final de la Copa de la Liga Profesional de Fútbol, será arbitrado por Facundo Tello, según informó ayer la página oficial de la competencia.
En esta oportunidad Estará acompañado por los asistentes Juan Pablo Belatti y Pablo González, y Ariel Penel será el cuarto árbitro.
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