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Los Nieto: Rugby, Europa, celebridades, realeza y folclore

Carlos Alberto, el Chango Nieto, fue un folclorista excepcional. Y su hijo Carlos Hernán, el Changuito, un rugbier de selección que ahora también sigue los pasos de su padre, pero que atesora un rico anecdotario

Los Nieto: Rugby, Europa, celebridades, realeza y folclore

Hernán Nieto, de niño (izquierda) y un joven Chango Nieto (centro) en familia / Archivo familia nieto - El Chango Nieto, su hija, Carla Nieto / Enrique Cabrera / Télam

Ricardo Castellani

Por: Ricardo Castellani
rcastellani@eldia.com

23 de Enero de 2022 | 03:06
Edición impresa

“Changuito”, al final, quién fue más famoso de los dos, ¿vos o tu viejo?

Carlos Hernán Nieto (47) suelta una carcajada que en el fondo está acompañada por algo de rubor, y dice “noo, mi viejo, por escándalo. Yo me crié sabiendo que mi viejo era famoso, que aparecía en la tele, que lo veía arriba del escenario y me llamaba la atención cómo la gente se conmovía; él cerraba los ojos y lo que cantaba se sentía. He visto a gente llorar de la emoción cuando él cantaba. Cuando salíamos, el siempre llevaba encima un piloncito de tarjetitas que le daban las compañías discográficas, que en el frente tenían la tapa de sus discos, y atrás en blanco. Entonces cuando la gente se le acercaba para pedirle un autógrafo, él les firmaba la tarjetita atrás, con una dedicatoria. Eso lo he presenciado miles de veces y para mí era una costumbre. ¿Pero sabés qué?, una vez estábamos en Roma, y papá y mamá me habían ido a visitar para verme jugar. Yo ya jugaba en la Selección de rugby de Italia, estábamos caminando por una calle, y se acercaron unas personas para pedirme un autógrafo. ¡A mí! Claro, en Italia nadie sabía quién era el Chango Nieto folclorista, y le estaban pidiendo un autógrafo al Chango Nieto rugbier. Yo sentí una emoción inmensa porque mis viejos estaban ahí. Papá no dijo nada y solo sonrió, en realidad nunca me dijo nada, pero yo sé que sintió un gran orgullo. Era la primera vez que el autógrafo era mío y no de él”.

El Changuito se emociona cuando habla de su famoso papá, un folclorista que desde La Plata se puso a la altura de los más grandes allá por los años 70, junto a figuras como Hernán Figueroa Reyes, Jorge Cafrune, Mercedes Sosa o grupos como Los Fronterizos o Los Chalchaleros. Pero Hernán también fue muy exitoso en lo suyo, el rugby, protagonista fundamental como pilar derecho del único campeonato nacional logrado por el club San Luis, estrella de clubes europeos en Italia e Inglaterra, y titular durante varias temporadas de la selección italiana de rugby, la “Azzurri”, en los más importantes torneos internacionales. Y ahora, también, folclorista él, como el Chango grande, dueño de una voz que ya se escuchó en Cosquín y que está dando que hablar en el mundo de la música más tradicional de la Argentina.

Hernán, con sus padres (archivo familiar)

Pero además de rugbier, cantante y tantas otras cosas más, Hernán también supo codearse con lo más granado de la realeza internacional, más precisamente, de la realeza británica.

Es que entre sus incontables anécdotas, está aquella que lo ubica en el casamiento de la nieta de la Reina de Inglaterra, con la presencia de la mismísima Isabel II en el salón de fiestas, y del platense changuito Nieto, claro está.

“La primera vez que el autógrafo me lo pidieron a mí y no a mi viejo fue un gran orgullo, para los dos”

 

“Sí, jaa, fue algo increíble. Yo por esa época estaba jugando en el Gloucester de Inglaterra, y el capitán del equipo era Mike Tindall, un jugador excepcional, capitán y Campeón del Mundo con la Selección inglesa, y además un tipo macanudo. Y resulta que Mike se puso de novio con Zara Phillips, que era nieta de la Reina de Inglaterra, hija de la Princesa Ana. El tema es que el noviazgo siguió viento en popa, y un día Mike llegó con la noticia de que se casaba, y que iba a invitar a todo el equipo al casamiento y a la fiesta. ¡Para qué!, yo me empecé a poner nervioso por eso de los famosos protocolos, qué ropa usar, cómo comportarse, los cubiertos y todo eso. Pero no, al final todo es más sencillo de lo que uno cree, porque en el fondo los ingleses son muy simples, y la fiesta fue muy linda, pero como una más, todo normal. Eso sí, en el salón estaba la Reina, y acercarse a ella era imposible. Pero podría decirse que compartimos la fiesta con la Reina, jaa, aunque la verdad es que yo solo la vi de lejos”.

Pero las anécdotas con el tal Mike Tindall, ya miembro de la realeza británica, no terminarían allí, y hubo un hecho que todavía al changuito, argentino al fin, no deja de sorprenderlo.

“Resulta que una vez Mike había tomado unas copas, se fue manejando su auto, y la policía lo paró en un operativo de rutina para hacerle un test de alcoholemia. Y por supuesto que el resultado fue positivo, y ahí nomás le retiraron el carne de conductor. Cuando nos contó, yo pensé como argentino, y me dije este tipo es el capitán de la Selección Inglesa de Rugby y además es el marido de la nieta de la Reina, no va a pasar nada. ¿Pero vos podés creer que le sacaron el registro por un año entero y durante ese tiempo no pudo volver a manejar? Ni rugby, ni nobleza ni nada, se tuvo que comprar una especie de bicicleta con techito, algo así como un ciclomotor para el que no se exige licencia de conducir, y con eso iba todos los días a los entrenamientos. Nosotros lo cargábamos pero yo no lo podía creer, los ingleses son así”.

ENTRE EL FÚTBOL Y EL RUGBY

Carlos Alberto Nieto, el Chango grande, era muy hincha de Estudiantes, y en la época de mayor gloria Pincha se hizo amigo de varios de los integrantes de aquel legendario equipo de don Osvaldo Zubeldía, quienes lo invitaban a cantar en las concentraciones que en City Bell desarrollaba el plantel para alegrar el grupo, cuando todavía el changuito era muy chico, reuniones a las que el Chango Nieto más famoso asistía con gusto.

PACHAMÉ Y LA BRUJA VERÓN

“Papá se hizo muy amigo de varios de los jugadores de aquel equipo -cuenta Hernán- en especial con Carlos Pachamé y con Juan Ramón Verón, la Bruja grande, el papá de Sebastián. Tanto es así, que también se hicieron amigas las familias, y Juan Ramón venía mucho a mi casa con Sebastián, que es de mi misma edad, y jugábamos en el fondo de casa. La verdad es que yo era bastante tronco al fútbol, y Sebastián era un fenómeno. Tendríamos 10 u 11 años, y la Bruja grande nos hacía patear contra una pared, dale que te dale, y me quería llevar a jugar a Estudiantes. Yo mucho no quería, pero al final fui. Me pusieron de arquero, y apenas si duré dos meses, era un desastre. El que sí jugaba era Seba, ya de chico se veía que era un fenómeno. En lo que yo sí me destacaba era en el rugby, ahí si que me sentía cómodo”.

Pasó que Hernán ya había ido al Jardín de Infantes en el Colegio San Luis, donde también hizo la primaria y la secundaria, y en donde solo se respira rugby.

El Chango Nieto con su hija Carla

“Yo a los 12 años ya me destacaba en el equipo del Colegio, y empecé a ser capitán en todas las categorías. Era grandote, y me gustaba jugar de pilar derecho. Así seguí y debuté en la primera de San Luis a los 20 años, creo que fue en el 98, cuando estábamos en segunda. El tema es que formamos un muy buen equipo, y al poco tiempo ascendimos. A mí me encantaban las formaciones fijas, disfrutaba ese duelo psicológico de los scrum, donde si te tiran para atrás es toda una humillación. Yo lo sentía y empujaba como loco, porque entiendo que eso es lo fundamental del juego, donde si vos hacés retroceder al rival se agranda todo el equipo. Aquel fue un equipo maravilloso, y ganamos el Nacional de clubes, en una final épica contra San Cirano, en lo que hasta hoy es el título más importante que tiene el club”.

Pero la vida deportiva del changuito Hernán Nieto no terminaría allí, sino que lo esperarían nuevos desafíos internacionales.

“Yo ya me había establecido como pilar derecho, que en el rugby es un puesto muy buscado, y además era muy técnico para jugar, y en eso me contacta un rosarino que, más que condiciones técnicas, lo que buscaba más que nada era un jugador con pasaporte europeo para jugar en Europa, y yo ya lo tenía por parte de mi mamá, que era hija de italianos. Fue así que me llevó a jugar al Amatori Parma, donde estuve 3 años. Para mí era toda una aventura, era jugar al rugby en Europa, que es lo que más me gustaba, y encima me pagaban. No era un gran contrato, pero me daban un sueldo, casa y un auto. Yo jugaba, llevaba una vida más que modesta, y pude ahorrar algo de dinero. Y por esas cosas del cambio, hasta pude comprarme un departamento acá en Argentina. Hasta que me transfirieron al Viadana, otro club italiano, ya donde sí hice un mejor contrato. El asunto es que fui progresando, y como me consideraban italiano, me convocaron primero a la Selección A de Italia, que en realidad era algo así como la segunda, y después a la Selección principal, a la “Azzurri”, con la que terminé jugando 34 partidos oficiales, entre ellos varios del Seis Naciones”.

Entre esos partidos, hubo uno que terminaría por marcar definitivamente la carrera del platense Hernán Nieto, y que lo llevaría a ser contratado por la liga inglesa para jugar en los más importantes equipos británicos.

“Hubo un partido contra Inglaterra por el Seis Naciones -recuerda Hernán- en el que para ellos jugaba Sheridan, un pilar izquierdo de los más importantes del mundo, con el que nos encontrábamos en cada Scrum. Yo por entonces ya era un tipo de 115 kilos de peso y 1,82 de altura, bien entrenado, que empujaba a lo bestia, y en ese partido a Sheridan lo arrastré toda la tarde. Yo no me di cuenta, pero ese partido tuvo una gran trascendencia, y empezaron a buscarme los equipos ingleses para contratarme. Y así fue, primero me contrató el Gloucester, donde estuve tres años, y después el Saracens, donde estuve cinco años, y con el que salimos campeones de la liga mayor. La verdad es que era todo un ídolo en Inglaterra”.

En aquellos tiempos del Gloucester, donde ocurrió el episodio con la Reina y con el capitán Tindall, hubo otro hecho que supo hacer al Changuito todavía más popular entre sus compañeros, y que además lo pinta de cuerpo entero.

Hernán Nieto, en un partido con la selección de Italia

EL DISFRAZ DE GATÚBELA

“Una vuelta -cuenta Hernán entre risas- en el equipo habían organizado una fiesta de disfraces, lo que en Inglaterra es muy popular, y la temática era de superhéroes. Yo la verdad es que no tenía ni idea de qué ponerme, y me recomendaron una casa de alquiler de disfraces para conseguir uno. Pero resulta que cuando fui, ya no tenían más, se habían agotado por esa misma fiesta. Me desesperé y no sabía que hacer, hasta que una empleada me dijo que tenían uno de Gatúbela. Yo pregunté si era como para mi tamaño, y me dijo que sí, que era grande. Me lo probé y lo llevé, y además me produje un poco. ¡Para qué! Cuando aparecí fue la sensación, imaginate un tipo de más de 100 kilos con tacos altos, portaligas y el traje de Gatúbela. Los ingleses todavía se están riendo y me lo recuerdan cada vez que hablamos”.

De aquellos tiempos, también están los encontronazos con Los Pumas, con el changuito defendiendo la camiseta de Italia.

Entre sus anécdotas está el haber asistido al casamiento de la nieta de la Reina de Inglaterra

 

“Eran partidos memorables - recuerda Hernán- y en Córdoba una vez le ganamos. Algunos me querían hacer la cabeza diciéndome que yo era argentino, que era un traidor y cosas así. Pero para mí no es así, yo lo tomaba como un trabajo, como algo deportivo, porque la Patria es otra cosa. Yo me considero más argentino que nadie, más todavía con las raíces folclóricas de mi viejo. Aquellos eran partidos de rugby, nada más. Pero lo que sí, eran muy picantes, tenía cruces con el Rorro Roncero y con Ayerza que eran tremendos. Pero además, después de todo, a mí de Los Pumas no me habían convocado nunca, y si trascendí fue por haber jugado en Europa”.

Sin embargo, lo que quedaría marcado para siempre es su relación con el club San Luis.

“Cuando regresé de Europa -cuenta Hernán- volví a San Luis para jugar. Pero ya estaba grande, un poco cansado y al final solo terminé jugando dos partidos oficiales. Para los chicos era como una leyenda, pero San Luis a lo largo de su historia siempre tuvo muy buenos jugadores, como Creevy, Bruni, Santiago Dellope, yo apenas fui uno más entre los que se destacaron. Pero a San Luis lo llevo en el corazón, y siempre estoy colaborando con el club. Ahora mismo estoy para enseñar, ayudando a los juveniles o trabajando en las formaciones fijas con la primera del club. Es algo que me gratifica mucho”.

Hernán Nieto, con la camiseta de San Luis

SALTA, EL FOLCLORE Y LA CERVECERÍA CULTURAL

La relación de los Nieto con La Plata arrancó con el abuelo José Félix, un carpintero catamarqueño que trabajaba para YPF, quien recorrió el país trabajando y quien, al jubilarse, decidió comprar una casa en el Barrio Jardín de La Plata para establecerse definitivamente cuando su hijo Carlos Alberto, el Chango grande, que había nacido en Salta, tenía ya 18 años. Allí crecería ese folclorista que ya de chico cantaba muy bien, y quien formaría una familia platense tras casarse con Nélida Esther Barbini y tener seis hijos, Carla, Natalia, Carlos Hernán, Rodrigo, Mariela y Luna, y donde también se desarrollaría como deportista Carlos Hernán, el changuito, a su vez hoy padre de tres hijos, Valentín, Francisco y Catalina, todos platenses.

“Lo de mi papá con el folclore fue muy fuerte -dice Hernán- y todos nosotros crecimos en ese ambiente de peñas y guitarreadas. Era un cantor nacional de zambas, chacareras, gatos, bals y escondidos, que establecía una conexión emocional única con su público. El no lo sabía, pero a mi también siempre me gustó cantar, y una sola vez pude cantar en público con él, y fue en una fiesta en el Colegio San Luis. Yo el sueño de cantar lo tuve siempre, y hace no mucho, en un cumpleaños de mi mamá, me largué a cantar y toda la familia se emocionó porque les recordaba a mi viejo. Después me invitaron a un homenaje en Cosquín, donde estuvieron el chaqueño Palavecino, Las Voces de Oran, los Tucu Tucu y Los 4 de Córdoba, entre otros, y yo canté “Recuerdo Salteño”, que era el tema con el que papá se consagró “Revelación de Cosquín” en el año 1964, y fue un suceso. El asunto es que me empezaron a embalar, y ahora estoy grabando un disco en el que ya tengo 10 temas editados”.

Un poco de guitarra... Hernán Nieto heredó de su padre la pasión por la música / Adrián Sosa

Sin embargo no es ese el único proyecto del Changuito Nieto, sino que también piensa inaugurar en la Ciudad una cervecería cultural que se llamará “Rabieta”, y que, como aquella “Vizcachera” de su padre, tendrá también un espacio para la música.

“En el fondo es como una forma de reencontrarme con mi viejo -señala Hernán- porque cuando él falleció, a los 63 años y después de una enfermedad fulminante, yo no me pude despedir. Hace de esto 14 años y en ese momento yo estaba en Irlanda. Me vine inmediatamente para acá, pero ya era tarde. Fue el viaje más triste de mi vida”.

Seguramente, en esa cervecería tan platense como todos los Nieto, la música del “chango grande” y del “chango chico” seguirá sonando para siempre.

 

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