Tras la derrota del fin de semana frente a Boca, en la que el equipo mostró una imagen por debajo de las expectativas, la actualidad de Estudiantes, y de Ricardo Zielinski, su técnico, en particular, quedó en medio de una tormenta cuyo pronóstico parece estar ligado a la serie por cuartos de finales de la Copa Libertadores, que la semana que viene comenzará a jugar con Athletico Paranaense, en Brasil.
Zielinski, golpeado fuerte por la eliminación en la Copa Argentina frente a Belgrano de Córdoba, en el marco de un bajón que incluyó las sucesivas derrotas contra Independiente y Newell’s, un empate de local con sabor a poco ante Central Córdoba, y un nuevo traspié como visitante de Tigre, en la Liga profesional, pareció encontrar las soluciones cuando le ganó con autoridad a Barracas Central, aunque lo exhibido el domingo en la Bombonera le significó una larga serie de cuestionamientos.
En realidad, para el “Ruso”, sus días como técnico de Estudiantes habían sido color de rosa, por la recuperación futbolística del equipo, que había tocado fondo en la previa de su desembarco, y resultados que fueron de la mano con esa circunstancia, hasta que en la presente temporada, mientras en la Copa Libertadores avanzaba a paso firme, en la Liga Profesional comenzó a experimentar una declinación que se profundizó a partir de la cuarta fecha.
El empate en el clásico, que alargó la racha sin derrotas frente a Gimnasia, y las posteriores sucesivas victorias sobre Aldosivi y Sarmiento, maquillaron un nivel de juego por debajo del torneo anterior, la Copa de la Liga, que lo mostró arriba en su grupo y eliminado en cuartos de final por Argentinos, en definición por penales. Una “estabilidad” que se derrumbó en la cuarta fecha, contra independiente, en Avellaneda.
Desde entonces, las pelotas que pegaban en el palo y entraban cuando el Pincha atacaba, empezaron a no entrar, así como que las que pegaban en el palo y salían en defensa, pasaron a entrar. Con el agregado de goles que se lamentaron de entrada, ya sea en los primeros minutos de la etapa inicial como del segundo tiempo, que dejaron mal parada a la estructura defensiva en forma puntual y a todo el equipo en general. Una situación que se repitió el fin de semana frente a Boca, en oportunidad de las anotaciones de Guillermo (“Pol”) Fernández y Marcos Rojo.
En medio de la presente crisis futbolística, Zielinski suspendió la conferencia de prensa en la Bombonera, en la cual se esperaba su análisis, tanto del partido jugado frente a Boca, con sus luces y sombras, como así también los planes a futuro. Con esto, no hizo más que dejar abierto el cuadro de situación a las más diversas interpretaciones, y la seguridad que ahora todas las fichas estarán puestas en la Copa Libertadores.
La intención de Zielinski era atender por igual todos los frentes, entendiéndose por esto Copa Libertadores, Liga Profesional y Copa Argentina, hasta que la inesperada eliminación de este último certamen, a manos de Belgrano, lo hizo recapacitar y poner en marcha un proceso de rotación que no terminó de imponer por las inoportunas lesiones de Mauro Boselli, Agustín Rogel y Fabián Noguera, el referente de área y goleador, y los marcadores centrales que se convirtieron en piezas decisivas en una estructura que también se resintió por la merma en el aporte individual de jugadores en la línea de medios.
Afuera de la Copa Argentina, y a la espera de la serie por cuartos de final de la Copa Libertadores, Zielinski buscó recuperar el terreno perdido en la competencia local para asegurar el pasaje a la edición 2023 del certamen continental por vía de la tabla anual, lo cual a esta altura de los acontecimientos parece complicado, por lo referido: el puntaje y el presente del elenco que en la próxima fecha, el sábado, será local de Banfield.
La formación que presentará el Pincha es un verdadero interrogante, porque con el panorama descripto, el gran objetivo pasó a ser la Copa Libertadores, que en la actualidad está centralizada en la serie eliminatoria que empezará a disputar contra Paranaense, el jueves siguiente al cruce con el “Taladro”, 4 de agosto, en Brasil, y definirá una semana después, el jueves 11, en La Plata.
Ganar esa eliminatoria le significará a Estudiantes avanzar a las semifinales y a Zielinski el salvoconducto para continuar al frente del equipo que en medio de la llave jugará contra San Lorenzo en el Nuevo Gasómetro.
Entonces, con especial interés en la recuperación física de los lesionados, futbolística en los jugadores que han perdido nivel individual en la franja central, y en la inserción de los refuerzos que comenzaron a ganar protagonismo, Zielinski está en la previa de una etapa que puede llegar a ser definitiva para su futuro, porque más allá de la posición de la dirigencia está la reacción de un público que a pasado a ser crítico del responsable técnico.
La derrota sufrida contra Boca alimentó cuestionamientos por el juego desplegado en todas sus líneas, los cambios introducidos en la formación inicial y durante el juego, y también a partir de las respuestas entregadas por las incorporaciones realizadas para sostener, y mejorar, una estatura futbolística que por estos días apenas se correspondió en el marco de la Copa Libertadores.
Al margen de las reacciones expuestas por el público, principalmente utilizando las redes sociales, Zielinski debe estar considerando por estas horas, junto a su grupo de colaboradores, y lo continuará haciendo día a día, en cada entrenamiento, las variantes que podría implementar el sábado contra Banfield para llegar lo mejor posible al encuentro con Paranaense.
Con razones múltiples, porque en esa búsqueda aparecerán, seguro, inquietudes que pasan por la necesidad de asegurarle minutos a jugadores como el uruguayo Rogel, tras recuperarse de una lesión de tipo muscular, y las dudas lógicas respecto de Boselli, quien en el mejor de los casos podría ser considerado para la convocatoria de cara al partido c opero en la ciudad de Curitiba, estado de Paraná.
Difícil, casi imposible, hubiera sido imaginar a principios del año este inquietante presente de Estudiantes como equipo, y de Zielinski en lo particular, por la estatura alcanzada, que en un momento lo colocó al nivel de River, Boca y Racing, por hacer referencia a los mejores exponentes del fútbol argentino, y lo expuesto en el plano de la Copa Libertadores, competencia en la que comenzó en una etapa clasificatoria y accedió a cuartos de final como uno de los más efectivos, porque en ningún momento su clasificación corrió peligro.
Antes de ir a Brasil para jugar contra Paranaense por la Copa, el Pincha recibirá a Banfield
Estudiantes rescató cuatro unidades en siete fechas: un triunfo, un empate y cinco derrotas
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