“Yo me fui muy chica y tenía que levantar mi casa sola porque el jugador llega y dice ‘me voy a trabajar, arreglate’. No me arrepiento de nada de lo que hice. Yo estaba segurísima y anhelaba vivir afuera, vivir esa experiencia”, dijo Homs sobre cómo fue su vida de botinera, un rol para el que “tenés que apoyar muchísimo. Ellos llegan y vos siempre estás ahí. Sos la que siempre está”.
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