La silbatina con la que el equipo de Gimnasia fue despedido en su cancha cuando se marchó rumbo al vestuario tras la derrota 1-0 sufrida como local frente a San Lorenzo resumió el clima de desilusión con un equipo que volvió a perder, esta vez en el Bosque, y llegará al clásico lejos del nivel imaginado por su gente, ilusionada con los resultados obtenidos bajo la conducción de Marcelo Méndez antes del receso de la Liga Profesional a raíz de la Copa América de selecciones, en Estados Unidos.
El conjunto albiazul, que el domingo tendrá que ir a la cancha de Estudiantes para jugar una nueva edición del clásico platense, tuvo un fuerte respaldo en el partido contra San Lorenzo, por la séptima fecha, pero a medida que pasaron los minutos, el malestar fue alimentándose en los tablones de 60 y 118, hasta que en el segundo tiempo, y a pesar de cierto grado de recuperación en el juego, explotaron los reproches y el pedido, a gritos, de ganar el clásico.
Para colmo de males, Cristian Tarragona, un ex, fue quien estampó la derrota, y atención, porque si el goleador hubiera estado derecho, las anotaciones se hubieran multiplicado.
Gimnasia, en lo que va del certamen, como visitante, empató 1-1 ante Defensa y Justicia, que sigue sin ganar; perdió 2-1 con Instituto, en Córdoba; y en la anterior salida, a Mendoza, cayó derrotado 1-0 frente a Independiente Rivadavia.
El despliegue expuesto sobre la cancha en la etapa complementaria, lejos estuvo de alcanzar para contener a los hinchas que en una gran mayoría despidió al equipo con largos silbidos en la previa de un partido tan especial como será el clásico.
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