Trump, contradictorio: mensajes divergentes sobre Irán

Prometió que seguirá atacando hasta la derrota total del régimen islámico de Teherán, pese a haber dicho horas antes que el conflicto estaba casi terminado

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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó ayer que su país “no se detendrá” hasta que Irán esté “total y decisivamente derrotado”, en un nuevo endurecimiento de su discurso sobre la guerra en Medio Oriente. Sin embargo, sus palabras dejaron en evidencia una fuerte contradicción con declaraciones realizadas apenas horas antes, que tranquilizaron a los mercados, cuando había asegurado que el conflicto estaba “prácticamente terminado”.

Trump habló durante un encuentro con congresistas republicanos en su club de golf de Doral, en Miami, donde se refirió al estado actual de la ofensiva militar que Washington lleva adelante junto con Israel contra el régimen iraní.

“Estamos contando los minutos hasta que todos se vayan. Había líderes y ya no están. Luego hubo nuevos líderes y ya no están, y nadie tiene idea de quiénes serán los próximos dirigentes del país”, afirmó el mandatario.

“Y no nos detendremos hasta que el enemigo esté totalmente y decisivamente derrotado”, agregó.

CONTRASTE

El mensaje contrastó con una entrevista concedida el mismo día a la cadena CBS News, en la que Trump sostuvo que la guerra con Irán está “muy completa, casi terminada”. Esa aparente discrepancia en el tono del presidente alimentó interrogantes sobre la estrategia estadounidense en el conflicto y sobre cuánto tiempo podría prolongarse la campaña militar.

La guerra ya entra en su segunda semana y ha dejado un fuerte saldo de víctimas. Los ataques iniciales -en el marco de la operación denominada “Furia Épica”- provocaron la muerte del líder supremo iraní, el ayatolá Alí Khameneí, además de varios altos mandos militares. Según reportes internacionales, los bombardeos también han causado la muerte de cientos de civiles dentro de Irán.

En ese contexto, el régimen iraní nombró como nuevo líder supremo a Mojtaba Khameneí, hijo del ayatolá asesinado. Trump desestimó rápidamente ese nombramiento y lo calificó como un “gran error”.

“Sus líderes terroristas ya no están”, afirmó el presidente estadounidense, restando importancia a la nueva conducción política del país persa.

Durante su discurso en Miami, el mandatario también aseguró que las fuerzas estadounidenses e israelíes han infligido graves daños a la infraestructura militar iraní. Según dijo, los ataques han golpeado duramente las instalaciones donde Irán fabrica drones y misiles.

“UN TRABAJO BRILLANTE”

“Sabemos dónde están todos los lugares donde hacen los drones y los estamos golpeando ahora. Mucho trabajo, un trabajo brillante”, señaló.

Trump también afirmó que la marina iraní ha sido prácticamente destruida. Según su versión, las fuerzas estadounidenses habrían hundido 46 embarcaciones, dejando a la flota de Teherán “en el fondo del océano”.

El presidente insistió en que el resultado final de la ofensiva será un mundo “más seguro”. No obstante, su discurso volvió a oscilar entre el triunfalismo y la promesa de continuar la guerra hasta lograr una derrota total del adversario.

Esa dualidad -dar el conflicto por casi terminado mientras promete intensificar los ataques- refleja las tensiones políticas y militares que rodean la intervención estadounidense. Mientras Washington intenta mostrar avances decisivos en el campo de batalla, el desenlace del conflicto sigue siendo incierto y el riesgo de una escalada regional continúa latente.

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