Israel veta misa de Domingo de Ramos en Jerusalén
Edición Impresa | 30 de Marzo de 2026 | 02:34
Un hecho inédito en siglos sacudió a la comunidad cristiana en Jerusalén: la policía israelí impidió al Patriarca Latino ingresar a la iglesia del Santo Sepulcro para celebrar la misa del Domingo de Ramos, en el inicio de la Semana Santa. La decisión, tomada en medio del clima de tensión regional, generó un fuerte rechazo internacional y reavivó el debate sobre la libertad religiosa en la ciudad.
Según informó el Patriarcado Latino, el cardenal Pierbattista Pizzaballa fue bloqueado por las fuerzas de seguridad cuando se dirigía al templo, considerado uno de los sitios más sagrados del cristianismo. Los religiosos, que se desplazaban sin procesión y cumpliendo con las restricciones vigentes, debieron dar media vuelta, lo que impidió por primera vez en siglos la celebración de esta ceremonia en ese lugar emblemático para millones de fieles en todo el mundo.
“RAZONES DE SEGURIDAD”
Las autoridades israelíes justificaron la medida en razones de seguridad. Desde el gobierno encabezado por Benjamin Netanyahu aseguraron que no hubo “ninguna mala intención” y que la decisión respondió exclusivamente a la necesidad de proteger al Patriarca y a su comitiva en el contexto de la guerra en Medio Oriente.
En la misma línea, la policía indicó que todos los lugares sagrados de la ciudad permanecen cerrados desde el inicio del conflicto y que las reuniones públicas están fuertemente restringidas, con un límite de apenas 50 personas.
El conflicto, que estalló a fines de febrero, llevó a endurecer las medidas de seguridad y a prohibir grandes concentraciones en sinagogas, iglesias y mezquitas. Sin embargo, desde el Patriarcado remarcaron que las autoridades eclesiásticas habían actuado con responsabilidad y habían cumplido con todas las disposiciones. Por eso, calificaron lo ocurrido como un “grave precedente” que afecta la sensibilidad de millones de creyentes y advirtieron sobre sus implicancias simbólicas en una fecha clave del calendario litúrgico.
REPERCUSIONES
Las repercusiones no tardaron en llegar y se multiplicaron en Europa. La jefa de la diplomacia de la Unión Europea, Kaja Kallas, denunció una “violación de la libertad religiosa” y reclamó que se garantice el acceso a los lugares sagrados sin excepciones. Subrayó además la importancia de preservar el carácter multirreligioso de Jerusalén.
El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, calificó lo ocurrido como un “ataque injustificado” y exigió respeto por la diversidad de credos y el derecho internacional. Por su parte, la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, lo definió como una “ofensa” que trasciende a los creyentes, mientras que el presidente francés, Emmanuel Macron, alertó sobre una “preocupante multiplicación de violaciones” del estatuto de los Lugares Santos.
Ante la imposibilidad de acceder al Santo Sepulcro, Pizzaballa celebró la misa en la iglesia de Getsemaní, en el Monte de los Olivos, frente a un grupo reducido de fieles. Allí dejó un mensaje cargado de simbolismo: en lugar de palmas, sostuvo, los creyentes cargan hoy con la cruz, en un contexto marcado por la violencia y la incertidumbre.
El episodio, que coincide con una de las fechas más significativas del cristianismo, expone la creciente fragilidad del equilibrio religioso en Jerusalén.
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