Israel aumenta su ofensiva sobre Líbano y lanza nuevos ataques contra Irán

Crece la ofensiva para intentar neutralizar a Hezbollah

Israel lanzó este jueves nuevos bombardeos contra Líbano por cuarto día consecutivo, mientras su ejército avanza en varias localidades fronterizas del sur de ese país que se ha visto arrastrado a la guerra en Medio Oriente.

Líbano se vio envuelto en el conflicto el lunes tras un primer ataque del movimiento proiraní Hezbollah contra Israel. El grupo armado chiita afirma querer "vengar" la muerte del ayatolá Alí Jamenei, asesinado el sábado, primer día de la ofensiva lanzada por fuerzas israelíes y estadounidenses.

Imágenes mostraron el jueves por la mañana una columna de humo elevándose sobre Beirut tras un ataque contra el sur de la capital libanesa, bastión de Hezbollah. El ejército israelí aseguró en la plataforma Telegram que ha "comenzado a atacar la infraestructura de Hezbollah en Beirut".

Las autoridades libanesas anunciaron además tres nuevas muertes en ataques israelíes que tuvieron como objetivo dos automóviles en la autopista que conduce al aeropuerto de Beirut. Anteriormente, habían informado de 72 muertos y más de 83.000 desplazados desde el inicio de los ataques el lunes.

El ejército israelí había pedido a los habitantes que abandonaran esos barrios, al advertirles de que se disponía a atacar objetivos que, dijo, estaban relacionados con Hezbollah.

Las hostilidades entre Israel y Hezbollah se intensificaron el miércoles. El ejército israelí anunció haber atacado numerosas posiciones de Hezbollah al sur del río Litani, región de la que había instado a los habitantes a huir a primera hora de la tarde.

Hezbollah se enfrentará a la "agresión israeloestadounidense" y no se rendirá, aseguró su líder, Naim Qassem, en un discurso difundido por el canal de su partido, el primero desde el inicio la ofensiva de Washington e Israel contra Irán.

Irán también lanzó nuevos ataques

Irán lanzó una nueva oleada de ataques esta mañana contra bases israelíes y estadounidenses y amenazó con que Estados Unidos "llegará a lamentar amargamente" el hundimiento de un buque de guerra de Teherán en el Océano Índico y un líder religioso pidió "la sangre de Trump", mientras Israel dijo que había iniciado un ataque "a gran escala" contra la capital iraní.

Israel anunció varios ataques con misiles entrantes y las sirenas antiaéreas se activaron en Tel Aviv y Jerusalén. La televisora estatal iraní reportó ataques adicionales que también tuvieron como objetivo bases estadounidenses. El ejército de Israel, por su parte, indicó que lanzó ataques dirigidos en Líbano contra Hezbollah, y una "oleada de ataques contra infraestructura a gran escala" en la capital iraní, sin ofrecer más detalles. Poco después se escucharon explosiones en múltiples puntos de Teherán.

La Armada de Estados Unidos hundió la fragata IRIS Dena el martes por la noche y mató al menos a 87 marinos iraníes, un incidente que el ministro de Exteriores de Irán, Abbas Araghchi, calificó el jueves como "una atrocidad en el mar". "La fragata Dena, invitada de la Armada de India y que transportaba a casi 130 marineros, fue alcanzada en aguas internacionales sin previo aviso", escribió en un mensaje en redes sociales. "Recuerden mis palabras: Estados Unidos llegará a lamentar amargamente (el) precedente que ha sentado", señaló.

El ayatolá Abdollah Javadi Amoli, en una de las pocas declaraciones de clérigos iraníes hasta ahora, dijo que el país estaba "al borde de una gran prueba" e hizo un llamado en la televisora estatal al "derramamiento de sangre sionista, el derramamiento de la sangre de Trump".

"Luchen contra el opresor Estados Unidos, su sangre está sobre mis hombros", apuntó en un inusual llamado a la violencia por parte de un ayatolá, uno de los rangos más altos dentro de la jerarquía clerical chiíta.

Estados Unidos e Israel iniciaron la guerra el sábado, atacando el liderazgo de Irán y matando a su líder supremo, el ayatolá Ali Jamenei, así como su arsenal de misiles y su programa nuclear. Los líderes han sugerido que derrocar al gobierno teocrático es uno de sus objetivos, pero los objetivos exactos y los plazos han cambiado repetidamente desde entonces, apuntando a un conflicto de duración indefinida.

La guerra se ha cobrado la vida de más de 1.000 personas en Irán, más de 70 en Líbano y de alrededor de una docena en Israel, según las autoridades de esos países. Además, ha interrumpido el suministro de petróleo y gas en el mundo, complicó el transporte marítimo internacional y ha dejado varados a cientos de miles de viajeros en Medio Oriente.

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