Mudarse del casco urbano a la periferia es una tendencia que observan en las oficinas de las inmobiliarias . Luciana tiene un bebé y una mascota. Se fue del Centro a Villa Elvira. “Quedarse en un departamento en el Casco, sin mayores comodidades y pagando expensas que varían mes a mes hacia arriba ya se había hecho cuesta arriba. Cuando encontré la oportunidad de una casa, en la que pago un poco menos y no tengo expensas, cuento con patio y más espacio no lo dudé y afronté la decisión de cambiar. Por el bolsillo y por la comodidad y tranquilidad”, contó.
Otros casos son más críticos. Los inquilinos se atrasan varios meses, se hace una bola de nieve y terminan con serias dificultades con las garantías. “Siento vergüenza ir a la inmobiliaria y decirle al garante que no llegué a pagar. Creo que voy a poder y cada mes se hace imposible. La escalada en los precios y la falta de aumento en los sueldos nos dejó maltrechos. Buscamos algo afuera del casco urbano para achicar costos y encontrar una solución”, dijo Julián, quien se fue de la zona de parque Castelli a Los Hornos.
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