Lo que debió haber sido una jornada de puro debate futbolístico tras un partido histórico —en el cual Estudiantes remontó un 0-3 con diez jugadores frente al líder Instituto— mutó rápidamente en un escándalo institucional y reglamentario. El árbitro principal, Hernán Mastrángelo, presentó un explosivo informe ante la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) en el que denunció haber sido víctima de robos en la zona de vestuarios y de un sabotaje directo contra su vehículo particular dentro de las instalaciones de UNO.
El clima hostil comenzó a gestarse en pleno choque ante la Gloria, con una actuación del juez que dejó con mucho enojo a todo el mundo albirrojo. El banco de suplentes del Pincha estalló de bronca ante un arbitraje que consideraron “permisivo” frente a los incesantes agarrones de la defensa cordobesa dentro del área. Sin embargo, la tensión rompió los límites deportivos a los 84 minutos de juego, cuando el secretario técnico de Estudiantes, Leonardo Gastón Mansilla, ingresó sin autorización al campo para increpar violentamente al asistente número uno, Pablo Acevedo. Según el acta de Mastrángelo, Mansilla lo enfrentó “cara a cara de forma violenta y agresiva utilizando términos inapropiados”, lo que motivó su inmediata expulsión y la posterior intervención del personal de seguridad para retirarlo.
Los problemas de logística y control de accesos ya se habían manifestado mucho antes del pitazo final. Al regresar a las duchas durante el entretiempo, la cuaterna arbitral descubrió con sorpresa que les habían sustraído cuatro toallones que la propia utilería de Estudiantes les había suministrado para su estadía.
El último y más insólito capítulo de la odisea arbitral ocurrió en el estacionamiento reservado para las autoridades y custodiado por la Policía de la Provincia de Buenos Aires y la seguridad privada del Pincha. Cuando la terna se disponía a abandonar el Jorge Luis Hirschi, se toparon con que uno de las gomas traseras de su auto estaba completamente en llanta.
No se trató de una pinchadura casual, según detalla el informe, ya que los agresores dejaron la tapa de la válvula apoyada prolijamente en el suelo, justo al lado de la cubierta, confirmando la total intencionalidad del hecho. Mientras algunos allegados identificados con los colores albirrojos miraban y se burlaban de la situación, los colegiados tuvieron que desenfundar un compresor de aire portátil propio para inflar la rueda por sus propios medios y poder retirarse, cerró su denuncia el árbitro de 45 años, que fue foco de la bronca y el enojo por el lado de Estudiantes por una nueva muy mala actuación.
MORENA BELTRÁN SIGUE EN FOCO
La periodista Morena Beltrán, quien denunciara el sábado que fue insultada por plateístas en UNO, escribió en redes sociales que no tiene pensado hacer una demanda al Club Estudiantes, tal como sugirió una abogada en una radio nacional aprovechando su parentesco con un conocido abogado mediático. La doctora dio a entender que eso podía suceder. Más tarde, Beltrán aclaró que no tiene abogada y que no piensa hacer ninguna denuncia. La dejó en off side.
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