MIAMI, FLORIDA (ENV. ESP)
“Leo ya es un poco nuestro, vino a vivir a esta ciudad, se siente cómodo y lo hace saber cada vez que da una entrevista; por eso hacemos fuerza para que siga su camino hacia la gloria”, Antonio nació aquí, es hijo de mexicanos y trabaja todo el día en su drugstore sobre la avenida Collins vendiendo golosinas y un rico café expreso. Sabe de fútbol y le encanta estar informado. Hasta confiesa que lo pone un poco nervioso la proximidad con el choque ante Cabo Verde del viernes que asoma en el almanaque.
“El gran favorito es Argentina, aunque el fútbol, a veces, sorprende con resultados extraños. El estadio se vestirá de gala para recibir al mejor jugador del mundo y, como corresponde, Miami será el escenario de un hecho histórico”.
Antonio es una muestra fidedigna de la atmósfera mundialista que impregna restaurantes, bares, supermercados y, por supuesto, también el centenar de playas. El campeón del mundo se sintió de maravilla* en Kansas City y en Dallas, pero aquí, con el sol brillando fuerte, se escucha, en español, cada arenga repetida de la mayoría de sus habitantes permanentes.
LAS ENTRADAS A USS 2.000 SON PARTE DE LA HISTORIA
A tres días de la cita que convoca multitudes, la reventa gobierna la mayoría de las conversaciones en los grupos de whatsapp ratificando que la demanda está en punto altísimo. Hoy se ofrecen tickets de buena ubicación (por ejemplo sección 303, rampa 4, que frente a Austria rozó los 2.000 dólares) a 3.500 dólares y entonces son muchos los que están evaluando seriamente si harán o no semejante inversión.
Miami concentra empresarios ricos de distintos puntos de Estados Unidos e integrantes de la legión argentina dispuestos a desembolsar lo que sea necesario, pero también hay muchos que no pueden contemplar semejante salto en sus presupuestos de viaje.
La esperanza radica en que la ley de la oferta y de la demanda puede fluctuar de un modo rotundo y, quizás, faltando un par de horas para el inicio del juego broten algunos precios “de oferta”.
El estadio se vestirá de gala para recibir al mejor jugador del mundo y cómo corresponde
En pleno velatorio de la esperanza brasileña, que fue destrozada por el orden, la disciplina y el juego aceitado de Japón) “La Scaloneta” representa el poderío que está intacto, sin rasguños y con la fe rozando las nubes.
La tardecita de ayer replicó sonrisas con perfume de angustia de todos los brasileños luego de haber eliminado a la prolijidad de Japón. Vinicius Junior crece en el cariño de su gente y Ancelotti, mucho más. Necesitaba un resultado que le fortificara la autoestima y lo consiguió en tiempo extra. Brasil está vivo. La competencia lo agradece.
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