El fútbol argentino despidió a uno de sus grandes maestros. Miguel Ubaldo Ignomiriello murió este viernes 7 de agosto, dejando un legado imborrable como formador, innovador y referente de varias generaciones de futbolistas. Tenía 99 años y su nombre ocupa un lugar de privilegio en la historia de Estudiantes, de La Plata y del deporte nacional.
Nacido en La Plata el 11 de junio de 1927, comenzó muy joven su camino en el fútbol. A los 16 años ya trabajaba en las divisiones juveniles de Gimnasia, donde inició una carrera dedicada a la formación de jugadores. Con el paso de las décadas se transformó en uno de los grandes maestros del deporte argentino y en una figura inseparable de la identidad futbolística de la ciudad.
Su nombre quedó inmortalizado por la creación de "La Tercera que Mata", la histórica división juvenil de Estudiantes que revolucionó el fútbol argentino en la década del sesenta. Aquel equipo campeón de 1965 se convirtió en la base de la generación que más tarde conquistó América y el mundo con el Pincha. De esa cantera surgieron siete futbolistas que integrarían el plantel campeón intercontinental de 1968 frente al Manchester United, un hecho que consolidó a Ignomiriello como uno de los principales arquitectos de la etapa más gloriosa de la institución albirroja.
Su influencia excedió largamente a Estudiantes. Dirigió en Rosario Central, donde ayudó a moldear futbolistas que serían protagonistas del título de 1971, trabajó en Nacional de Uruguay y dejó su sello en numerosos clubes argentinos. También tuvo un papel destacado en la Selección Argentina, primero en juveniles y luego formando parte de la recordada "Selección Fantasma", el grupo preparado especialmente para adaptarse a la altura antes de los encuentros decisivos de las Eliminatorias para el Mundial de 1974.
Entre los jugadores y entrenadores que pasaron por sus manos aparecen nombres que marcaron una época. Su método de trabajo, basado en la disciplina, la preparación integral y la búsqueda permanente de la superación, lo convirtió en un verdadero maestro y en una referencia ineludible para varias generaciones de futbolistas y entrenadores.
Los reconocimientos llegaron como consecuencia de una vida dedicada al deporte. En 2004 fue distinguido como Ciudadano Ilustre de La Plata y también recibió el título de Profesional Distinguido de Rosario. En octubre de 2025, el Senado bonaerense lo declaró Personalidad Destacada del Deporte de la Provincia de Buenos Aires, en homenaje a su legado y a su influencia en la formación de deportistas dentro y fuera del país.
A fines de 2025 fue presentada La Tercera que Mata, la obra realizada junto al periodista Pedro Garay que reconstruye el nacimiento de aquella histórica división juvenil de Estudiantes y rescata los métodos, las ideas y las historias detrás del equipo que sentó las bases del posterior campeón del mundo. El libro se convirtió también en un homenaje a una trayectoria que marcó para siempre la identidad albirroja.
Lejos de retirarse por completo de la actividad, Ignomiriello continuó durante los últimos años ligado a Estudiantes como asesor permanente del museo del club, aportando conocimientos, recuerdos y enseñanzas para preservar una de las páginas más importantes de la historia de la institución.
Con su muerte, el fútbol argentino pierde a uno de sus más grandes formadores. Su legado permanecerá vivo en los clubes que ayudó a construir, en los miles de futbolistas que aprendieron de sus enseñanzas y en una forma de entender el deporte que trascendió los resultados para convertirse en una verdadera escuela de vida.
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