La abogada platense Vanessa Rial murió ayer a los 50 años, luego de permanecer varios días internada a raíz de una neumonía bilateral. Durante su internación sufrió un accidente cerebrovascular (ACV) que agravó su estado de salud y derivó en su fallecimiento.
Su muerte provocó una profunda conmoción en La Plata. Rial era reconocida por haber sobrevivido a uno de los casos de violencia de género más impactantes que atravesó la ciudad y cuyo juicio terminó con la condena a 37 años de prisión de Jorge Martínez Poch, conocido como "El Conde".
La letrada había sido internada el 25 de junio en un centro de salud privado. Desde entonces su cuadro evolucionó de manera desfavorable hasta su fallecimiento.
Una historia que conmocionó al país
El nombre de Vanessa Rial quedó ligado para siempre a un expediente que marcó un precedente judicial. Durante dos meses permaneció privada de su libertad y fue víctima de golpes, abusos sexuales, amenazas y torturas físicas y psicológicas por parte de Martínez Poch.
Años después, ella misma recordó cómo comenzó aquella relación.
"Me pareció encantador, seductor, era haber encontrado al príncipe azul, pero al tercer día de la relación me dio la primera paliza".
Según declaró durante el proceso judicial, además de las agresiones fue obligada a consumir alcohol y medicamentos que disminuían su capacidad de reacción, mientras su agresor maquillaba las lesiones para ocultar los signos de la violencia.
El rescate fue posible gracias a la preocupación de su padre, que dejó de tener noticias de ella, y a las denuncias de vecinos que escuchaban gritos provenientes de la vivienda donde permanecía cautiva. A partir de esos elementos, la Justicia ordenó un allanamiento que permitió encontrarla con vida e iniciar la investigación.
Una condena histórica
El 31 de agosto de 2016, el Tribunal Oral en lo Criminal N° 1 de La Plata condenó a Jorge Martínez Poch a 37 años de prisión por los delitos cometidos contra Rial y por los abusos sexuales contra sus dos hijas.
Tras conocerse el veredicto, Vanessa resumió el significado de aquella sentencia con una frase que quedó grabada en la memoria de quienes siguieron el juicio.
Con el paso del tiempo también dejó otra reflexión que reflejaba las secuelas que arrastró durante años.
Una vida dedicada a ayudar a otras víctimas
Luego del juicio intentó reconstruir su vida y decidió poner su experiencia al servicio de otras mujeres que atravesaban situaciones de violencia de género.
Durante la gestión del exintendente Julio Garro integró el equipo municipal dedicado a la asistencia de víctimas, donde brindó acompañamiento desde una perspectiva atravesada por su propia historia.
Sin embargo, las consecuencias del cautiverio nunca desaparecieron. En los últimos años atravesó una compleja situación económica y habitacional. Vivió en paradores y posteriormente en distintas pensiones mientras intentaba salir adelante.
Tras su fallecimiento también trascendió la difícil situación de su madre, quien quedó sin un lugar donde vivir y recibió asistencia de una empleada judicial que decidió alojarla de manera provisoria.
La historia de Vanessa Rial se convirtió en un símbolo de la lucha contra la violencia de género en La Plata. Su testimonio permitió visibilizar el impacto que estos delitos dejan en las víctimas incluso muchos años después de finalizados los procesos judiciales.
Su caso no solo concluyó con una condena ejemplar para su agresor, sino que también abrió un debate sobre el acompañamiento que necesitan quienes sobreviven a situaciones extremas de violencia para poder reconstruir sus vidas.
Con su muerte, La Plata despide a una mujer que transformó una experiencia marcada por el horror en un compromiso permanente con otras víctimas y cuya historia permanece como uno de los casos más emblemáticos de la justicia local.
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