En las últimas horas, una jubilada de Gonnet, de 77 años, denunció haber sido víctima de una sofisticada maniobra que culminó con la transferencia de 6,7 millones de pesos.
Según consta en la presentación, la víctima relató que navegaba por internet buscando información sobre una supuesta tarjeta de descuentos de una conocida cadena de supermercados. En ese contexto encontró una publicación que ofrecía el beneficio y exhibía un número telefónico de contacto.
La mujer hizo clic sobre el número y fue redirigida automáticamente a un chat de WhatsApp. Allí inició una conversación para solicitar la tarjeta promocionada y, poco después, recibió una llamada telefónica desde ese mismo contacto.
Del otro lado de la línea, un hombre se presentó como empleado de la cadena comercial y le explicó que, para acceder al supuesto beneficio, debía ingresar a una aplicación.
Mientras seguía las instrucciones, la denunciante advirtió que desde su cuenta se estaba realizando una transferencia por 1.700.000 pesos. De acuerdo con la documentación aportada, el dinero fue enviado a una cuenta asociada a una persona, de la que aportó sus datos.
Al notar la situación, la mujer cortó la comunicación, pero la maniobra no terminó allí. Minutos después recibió otra llamada, esta vez desde un número diferente. El interlocutor aseguró pertenecer a un banco y le indicó que se habían detectado movimientos sospechosos compatibles con una estafa.
Con el argumento de bloquear las operaciones fraudulentas y recuperar los fondos, el supuesto empleado le pidió que se dirigiera a un cajero automático.
La jubilada concurrió entonces a una terminal ubicada sobre Camino Centenario entre 505 y 506.
Una vez en el lugar, continuó recibiendo instrucciones telefónicas. Según denunció, le indicaron que ingresara una serie de números que supuestamente servirían para generar nuevas claves de seguridad. Sin embargo, mientras realizaba las operaciones observó que se concretaba una segunda transferencia, esta vez por 5 millones de pesos.
Frente a esa situación, la mujer se comunicó inmediatamente con el servicio de atención al cliente de su entidad financiera, donde efectuó el reclamo correspondiente y recibió un número de gestión para el seguimiento del caso.
Según su testimonio, horas más tarde recibió una respuesta negativa respecto de la cobertura de las pérdidas económicas.
El litigio quedará ahora en manos de la Justicia, que deberá determinar la identidad de los responsables y reconstruir el recorrido del dinero transferido. También evaluar responsabilidades para el supuesto caso que pueda existir un reclamo contra la entidad financiera por falta de mecanismos de seguridad para frenar estos movimientos sospechosos o, de grandes volúmenes de dinero, muy alejados de la operatoria habitual para una simple ahorrista.
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