La segunda jornada del juicio oral contra Felicitas Alvite, conocida como “La Toretto de La Plata”, volvió a poner el foco en la reconstrucción de la madrugada en la que murió Walter Armand. A diferencia de la primera audiencia, que se extendió durante varias horas y estuvo marcada por el llanto de la acusada y su pedido de disculpas a la familia de la víctima, ayer el debate tuvo una duración más acotada: comenzó minutos después de las 10 y finalizó alrededor de las 13.30. Sin embargo, uno de los testimonios que se escucharon puede tener un peso significativo en el resultado del proceso.
El momento central llegó con la declaración de Andrés Raggio, ingeniero mecánico de la Asesoría Pericial de La Plata, quien expuso ante los jueces el resultado de su trabajo para reconstruir la velocidad y el recorrido del Volkswagen Gol que conducía Alvite antes de embestir a Armand, en la esquina de 13 y 532. Su relato estuvo acompañado por la proyección de imágenes de las cámaras de seguridad que registraron el desplazamiento de los dos autos por distintas calles de la Ciudad.
“Los testimonios, más la prueba de los videos y lo que ya se reprodujo, nos deja en condiciones de acusar en el alegato final por el homicidio con dolo eventual”
Fabián Améndola
Abogado de la familia Armand
El dato más contundente de su informe fue la velocidad estimada al momento del impacto: entre 82 y 85 kilómetros por hora. Para arribar a esa conclusión, explicó que utilizó tres técnicas fisicomatemáticas distintas e independientes, cuyos resultados fueron coincidentes. Se trata de una referencia que la querella considera de especial relevancia para sostener que no se trató de una imprudencia al volante, sino de una conducta que implicó asumir un riesgo concreto para la vida de terceros.
Pero la exposición no se limitó a establecer a qué velocidad circulaba Alvite cuando chocó contra la motocicleta. Raggio también reconstruyó distintos tramos del recorrido y señaló que el Volkswagen había pasado por seis semáforos en rojo. En el caso de Valentina Velázquez, la otra joven imputada, que circulaba en un vehículo diferente, el especialista identificó otros cuatro cruces con esa misma señalización.
En base a la reconstrucción presentada, los dos automóviles llegaron a circular a la par en la zona de 13 y 47, donde el vehículo de Alvite alcanzó los 90 kilómetros por hora. Más adelante, el informe registró distintas variaciones de velocidad: 40 kilómetros por hora en 13 y 43, 57 en 13 y 40, 40 en 13 y 38 y 80 en 13 y 34. En 13 y 32, la estimación volvió a ubicarse en 82 kilómetros por hora, hasta llegar a la intersección de 13 y 532, donde se produjo el impacto.
“Han sido dos jornadas muy positivas. Ha quedado demostrado que no se ha corrido una picada. Y algo digno de destacar es el pedido de perdón por parte de Felicitas”
Santiago Irisarri
Abogado defensor de Alvite
El especialista también describió dos maniobras que realizó la conductora para intentar evitar la colisión: un movimiento hacia la izquierda y una acción de frenado. Sin embargo, después del choque perdió el control del automóvil. La existencia de esas maniobras se convirtió en uno de los puntos sobre los que se detuvieron las partes, aunque con interpretaciones completamente diferentes.
Para la defensa, que Alvite haya intentado esquivar la motocicleta y frenar constituye un elemento favorable para su posición. Para la querella, en cambio, esas acciones fueron tardías y se produjeron cuando la colisión ya resultaba inevitable por la proximidad con el rodado de la víctima.
DOS LECTURAS DE UN TESTIMONIO
Al término de las primeras dos jornadas, EL DIA habló con los abogados que representan a los dos sectores enfrentados en el proceso. Tanto Fabián Améndola, por el particular damnificado, como Santiago Irisarri, por la defensa de Alvite, hicieron una valoración positiva de lo ocurrido hasta el momento, aunque naturalmente desde posiciones opuestas.
Irisarri consideró que las audiencias fueron favorables para su defendida y destacó especialmente su declaración durante el primer día. En ese sentido, sostuvo que el pedido de disculpas de Felicitas fue sincero y que decidió hablar en el ámbito del juicio por respeto a la familia de la víctima y al proceso judicial, pese a haber tenido oportunidades anteriores de dar explicaciones.
Sobre el contenido de la segunda jornada, el letrado aseguró que, a su entender, quedó demostrado que no existió una picada. También puso el acento en las maniobras evasivas que describió el especialista en accidentología. “Ha quedado demostrado que Alvite incluso realizó comportamientos tendientes a evitar la colisión. Esto lo dijo expresamente un perito. Se constataron de manera objetiva maniobras evasivas, en concreto, intentar frenar e intentar esquivar a la motocicleta”, argumentó.
El abogado también incorporó otros elementos que considera relevantes para la situación procesal de su clienta. Sostuvo que Alvite siempre estuvo a derecho y prestó conformidad con los procedimientos policiales.
La mirada de Améndola fue diametralmente opuesta. El representante de la familia Armand consideró que la declaración de Raggio aportó elementos para sostener la acusación por homicidio simple con dolo eventual. “Hay varias cosas que son trascendentales para el resultado de esta causa. Primero, la existencia de las picadas, que parten de 54 entre 12 y 13 y terminan en el lugar del accidente. Seis semáforos pasó Alvite en rojo y cuatro Velázquez”, remarcó.
Para el abogado, la velocidad al momento del impacto y el cruce de una señal en rojo en una avenida céntrica constituyen datos fundamentales para demostrar la gravedad de la conducta que se le atribuye a la acusada. También cuestionó la interpretación de las maniobras evasivas. “Ese testimonio, más la prueba de los videos y lo que ya se reprodujo, creo que nos deja en condiciones de acusar en el alegato final por el homicidio con dolo eventual”, sostuvo.
TRES DECLARACIONES MÁS
Cabe mencionar que además de Raggio, ayer declararon otros tres testigos. El subcomisario Mariano Vizcarra, jefe del Gabinete de Homicidios de la DDI, confirmó que Alvite se presentó espontáneamente tras quedar firme su detención, aunque recibió un llamado de atención del juez Bernard por reiterar que no recordaba detalles de su actuación. También declaró un médico y un efectivo que participó del allanamiento y confirmó que “La Toretto” y su madre entregaron el celular buscado.
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