La Red de Compactación CERO de Aapresid advirtió que la degradación física de los suelos se convirtió en uno de los principales factores que condicionan la productividad agrícola. Según el informe, la compactación disminuye la infiltración del agua, limita el desarrollo de las raíces y puede provocar pérdidas de rendimiento de hasta el 30%.
El especialista de la Universidad Nacional de Rosario e integrante de la red, Lisandro Repetto, explicó que la infiltración puede caer de entre 30 y 40 milímetros por hora a menos de cinco cuando el suelo se compacta. “La compactación es probablemente una de las variables más subestimadas de la agricultura moderna”, afirmó.
Productores de distintas regiones también advirtieron sobre el problema. Desde la Regional Lincoln, en el norte bonaerense, Charlie Van der Straten sostuvo que “los niveles de compactación son súper preocupantes” y los atribuyó a la falta de rotaciones y de raíces durante varios años.
En el sudeste de Córdoba, el productor Jorge Mazzieri comenzó a implementar estrategias de recuperación tras detectar una menor capacidad del suelo para absorber las precipitaciones. Según explicó, mejorar la infiltración del 60% al 80% permite incorporar alrededor de 170 milímetros adicionales de agua al sistema durante un año con lluvias normales.
Esa diferencia tiene un fuerte impacto sobre la producción. “El aumento del agua cosechada se traduce en rindes adicionales que pueden rondar los 3.400 kilos por hectárea de maíz, 2.400 de trigo o 1.500 de soja”, indicó Mazzieri.
Frente a este escenario, el informe plantea que la solución pasa por la denominada descompactación biológica, basada en rotaciones más diversas, cultivos de servicio y una mayor presencia de raíces vivas durante el año, en lugar de recurrir a las labranzas tradicionales.
SUSCRIBITE a esta promo especial