En Bahía Blanca, el Municipio presentó los lineamientos generales del nuevo Código de Ordenamiento Urbano y Territorial (COUT), una normativa que reemplazará al actual Código de Planeamiento Urbano, vigente desde hace décadas.
La nueva herramienta establece criterios sobre qué, dónde y cuánto se podrá construir, además de incorporar pautas vinculadas con el patrimonio, los espacios públicos, los paisajes y la gestión de riesgos. El documento se encuentra ahora abierto a una etapa de discusión con vecinos, profesionales, universidades, colegios y otras instituciones.
El proyecto ya fue evaluado por la Dirección Provincial de Ordenamiento Urbano y Territorial, que realizó observaciones y devolvió el expediente al Municipio para continuar con su elaboración. La intención oficial es que la propuesta llegue al Concejo Deliberante antes de fin de año.
El secretario de Planeamiento Urbano, José María Zingoni, destacó la importancia del proceso y sostuvo: “Más allá de algunas observaciones y cuestiones a ajustar, quedó en claro la solidez del trabajo. Eso nos animó a realizar esta presentación y abrir su discusión”.
Entre las principales novedades aparece un factor de impermeabilización del suelo que determinará qué superficie deberá permanecer permeable en cada zona. La medida busca contemplar las características geográficas de la ciudad y reducir riesgos frente a eventos climáticos como la inundación de marzo de 2025.
El COUT también establece criterios para las alturas de los edificios, las superficies mínimas de los departamentos y la densidad habitacional. Según explicó Zingoni, este último indicador permitirá establecer límites a la cantidad de personas que pueden habitar determinados sectores.
Otro de los objetivos es contener el crecimiento de la ciudad hacia zonas cada vez más alejadas. En ese sentido, el funcionario señaló que “la planta urbana se reduce un 30% aproximadamente”.
La propuesta contempla además distintos tipos de calles y veredas, pautas para los espacios destinados a árboles y normas de protección del patrimonio arquitectónico y cultural, los bosques nativos y los espacios públicos.
En paralelo, el Municipio trabaja en un nuevo Código de Edificación, que reemplazará al vigente desde hace 58 años. Entre las medidas analizadas figuran nuevas exigencias para el cálculo estructural de edificios, una mayor reserva domiciliaria de agua y la construcción de cisternas para contener precipitaciones.
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