La batalla de datos y narrativas económicas entre el gobierno de la provincia de Buenos Aires y la Casa Rosada sumó este lunes un capítulo de alta tensión. El ministro de Economía bonaerense, Pablo López, utilizó sus redes sociales para desmentir de forma categórica un mapa con datos falsos (atribuidos erróneamente a la Universidad Austral) que el presidente Javier Milei y otros referentes libertarios habían replicado durante el fin de semana, donde se sugería de manera inexacta que el territorio bonaerense era el único del país con indicadores recesivos.
Con gráficos estadísticos oficiales, López detalló que la actividad económica en la provincia se expandió un 4,8% respecto a febrero y un 5,2% en la comparación interanual, cifras que se acoplan perfectamente a la tendencia del indicador nacional. “La provincia de Buenos Aires no es ajena a la tendencia general de la economía, errática y con signos de estancamiento, y sobre todo, que no deja de destruir empleos”, dejó en claro en su cuenta de X.
El jefe de la cartera económica bonaerense fue enfático al señalar que “no existe ninguna dualidad económica entre provincia de Buenos Aires y el resto del país", derribando el argumento oficialista de un presunto aislamiento recesivo local. "La verdadera brecha es sectorial con efectos alarmantes en el empleo. Los sectores que traccionan la actividad y los que se contraen tienen el mismo signo en Nación y en provincia de Buenos Aires, con contadas excepciones”, argumentó.
Asimismo, López advirtió que el principal problema radica en la estructura del actual modelo económico, que golpea con mayor fuerza a las zonas más densamente pobladas del país. “Todos los grandes aglomerados urbanos del país sufren este modelo, porque concentran la mayor parte del empleo de los sectores perdedores: industria, comercio y construcción. Esta realidad afecta a toda la Argentina, pero especialmente a la provincia de Buenos Aires por la magnitud de su Conurbano”, analizó.
En ese marco, al evaluar el comportamiento de los indicadores globales del 2026, describió una preocupante inestabilidad productiva. “Desde inicios de 2025, la trayectoria es un serrucho: está plagada de altibajos, intercalando meses de caída y rebote. Como mínimo, esto da cuenta de un panorama productivo muy inestable”, remarcó el ministro.
Por último, López centró su preocupación en el impacto social directo de la política macroeconómica de la administración central, traduciendo los vaivenes financieros en pérdidas concretas para las familias trabajadoras argentinas. “Las consecuencias en el empleo son claras. Aún con algunos sectores dinámicos, hay cada vez menos empleo registrado en la totalidad del país: se perdieron cerca de 208.000 empleos registrados privados desde fines de 2023”, concluyó.
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