El Fondo Monetario Internacional volvió a poner el foco sobre el sistema tributario argentino y explicitó cómo imagina una futura reforma fiscal para el país. En el informe del “Artículo IV”, incorporado a la segunda revisión del acuerdo vigente con la Argentina, el organismo sostuvo que el esquema impositivo local continúa siendo “complejo, distorsivo e inestable”, y reclamó cambios profundos en impuestos clave como Ganancias, IVA y Monotributo.
La propuesta del Fondo apuntó a ampliar la recaudación y simplificar el sistema, con el objetivo de fortalecer las cuentas públicas y reducir los incentivos a la evasión. Según los cálculos del organismo, una reforma integral podría generar ingresos adicionales equivalentes a 3,3% del Producto Bruto Interno (PBI), con cerca de la mitad de esos recursos destinados a las provincias.
El documento también confirmó que el gobierno de Javier Milei se comprometió a presentar antes de fin de año una propuesta concreta de reforma tributaria. La iniciativa debería avanzar sobre beneficios fiscales, regímenes especiales y tributos considerados distorsivos.
Uno de los puntos más sensibles del planteo del FMI pasa por el impuesto a las Ganancias. El organismo cuestionó la reforma impulsada en 2023 durante la gestión de Sergio Massa, que dejó a menos del 1% de los trabajadores formales alcanzados por el tributo. Aunque parte de esos cambios se revirtió en 2024, el Fondo consideró que el mínimo no imponible todavía permanece demasiado elevado.
Por eso, recomendó reducir el umbral para que al menos el 20% de los trabajadores vuelva a pagar Ganancias, un nivel similar al de 2019. De acuerdo con las estimaciones del organismo, esa modificación permitiría recaudar un 0,4% adicional del PBI.
Además, el FMI pidió simplificar la estructura de alícuotas y armonizar deducciones entre asalariados, autónomos y monotributistas. El argumento central es que hoy existen diferencias significativas entre contribuyentes con niveles de ingresos similares.
El otro gran eje del informe estuvo puesto sobre el Monotributo. El organismo reconoció que el régimen simplificado ayudó a formalizar pequeños contribuyentes y ampliar la cobertura previsional y de salud, pero advirtió que también genera distorsiones frente al régimen general.
Según el análisis del Fondo, la carga tributaria del Monotributo resulta considerablemente menor y eso incentiva la fragmentación empresarial, limita el crecimiento de las firmas y empuja a muchos contribuyentes a mantenerse artificialmente debajo de determinados niveles de facturación.
En ese marco, el FMI propuso alinear las contribuciones y las tasas efectivas con el régimen general, reducir los “saltos” entre categorías y utilizar herramientas digitales para mejorar los controles y simplificar el cumplimiento tributario. La estimación oficial es que una reforma sobre este esquema podría aportar entre 0,4% y 1% adicional del PBI.
El informe también dedicó un capítulo especial al IVA, el principal impuesto del sistema argentino. El organismo cuestionó la existencia de múltiples alícuotas reducidas y exenciones, que representan un gasto tributario equivalente a 1,2% del PBI. La propuesta consiste en avanzar hacia una unificación de alícuotas, acompañada por compensaciones directas para los sectores vulnerables. El FMI sostuvo que subsidiar bienes mediante tasas reducidas resulta ineficiente porque beneficia tanto a hogares de bajos ingresos como a sectores de mayores recursos.
Entre las medidas analizadas aparece la eliminación de beneficios para productos alcanzados hoy por alícuotas reducidas del 10,5% o incluso exentos. Según el organismo, esos cambios podrían generar una mejora fiscal neta equivalente a 0,4% del PBI.
Otro de los capítulos del documento apuntó al impuesto sobre sociedades. El Fondo cuestionó que la alícuota máxima del 35% se encuentre por encima del promedio internacional y advirtió que el esquema progresivo actual favorece maniobras de evasión y planificación fiscal agresiva.
Como alternativa, sugirió evaluar una tasa fija del 30% y la implementación de un impuesto mínimo basado en la facturación. También pidió revisar el tratamiento impositivo sobre dividendos, intereses y ganancias de capital para equilibrar incentivos entre financiamiento vía deuda y capital propio.
El organismo también propuso reforzar impuestos especiales sobre tabaco, alcohol, bebidas azucaradas y combustibles, con actualizaciones automáticas por inflación. De acuerdo con sus cálculos, esas medidas podrían aportar otros 0,5 puntos del PBI.
A cambio de esa mayor presión tributaria sobre contribuyentes y empresas, el Fondo recomendó avanzar gradualmente en la eliminación de impuestos considerados distorsivos. Allí aparecieron las retenciones a las exportaciones agropecuarias y el impuesto a los débitos y créditos bancarios.
Según el informe, una reducción progresiva de los derechos de exportación sobre soja, maíz y trigo impulsaría la producción y las ventas externas. El FMI calculó que la eliminación total de las retenciones podría incrementar cerca de 10% las exportaciones de cereales y oleaginosas y sumar alrededor de U$S5.000 millones anuales adicionales en divisas para la economía argentina.
El documento también remarcó que el éxito de una reforma tributaria dependerá de la coordinación entre Nación y provincias. Para el organismo, una parte importante de los nuevos recursos debería quedar en manos de los gobiernos provinciales, con el objetivo de fortalecer el federalismo fiscal y mejorar la distribución de ingresos dentro del país.
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