La homilía del arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, por el tedeum del 25 de Mayo dejó dos reacciones bien diferenciadas dentro del universo libertario. Mientras la Casa Rosada eligió el silencio diplomático, pese a que puertas adentro la tildan de "opositora", un sector del oficialismo salió con los tapones de punta en las redes sociales.
En la Catedral Metropolitana, el presidente, Javier Milei saludó sonriente al arzobispo al inicio de la ceremonia, y una hora después, ya finalizado el acto, volvió a despedirlo con la misma efusividad, casi como si no hubiese escuchado el mensaje en el que el sacerdote cuestionó a quienes “arengan la polarización”, fustigó a los haters y el “terrorismo de las redes”, y convocó al diálogo y la empatía.
Tras el tedeum, la directiva oficial fue no criticar ni acentuar las diferencias con la Iglesia, en el marco de distintas reuniones de acercamiento y la posibilidad de una visita del papa León XIV en noviembre.
En ese contexto, fuentes cercanas al Presidente resumieron el discurso como “bueno. Con la Iglesia está todo bien”. Interpretaron que el mensaje de García Cuerva fue “componedor, ante todo; crítico, pero sin espacio para interpretaciones fuera de contexto”. Y destacaron que “esta es una Iglesia que quiere trabajar, y que no está identificada políticamente”.
Diametralmente opuesta fue la opinión del ala más dura de La Libertad Avanza. El diputado Bertie Benegas Lynch fue el primero en salir a atacar al arzobispo sin anestesia. A través de la red social X, el legislador lo acusó de “militar con sotana el regreso del peronismo que nos dejó 57% de pobres” y agregó que “la permanente demonización del individuo, la riqueza y la romantización de la pobreza los deja siempre en mal lugar”.
Para reforzar su argumento, Benegas Lynch acompañó sus críticas con imágenes de García Cuerva junto al exministro de Economía Sergio Massa, la extitular de AySA Malena Galmarini y la exgobernadora santacruceña Alicia Kirchner, fotografías correspondientes a actividades realizadas entre 2017 y 2023.
En un segundo tuit, el legislador fue más allá del personaje y cuestionó el vínculo estructural entre ambas instituciones, afirmando que la unión entre religión y Estado no debería existir y que ha servido históricamente para que creyentes de otras religiones financien a una religión privilegiada.
A la embestida se sumó Nicolás Márquez, biógrafo de Milei, quien calificó al arzobispo como “obispillo embrutecido, inmoral y anticristiano” y ubicándolo dentro de “la camada de herejes infiltrados en la Iglesia que el apóstata Bergoglio colocó en lugares de poder”, remató criticando al fallecido papa Francisco.
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