Todo malas noticias para el Gobierno. La declaración jurada que presentó Manuel Adorni parece haber tenido un impacto más negativo que la dilación previa en la presentación de la misma, un suspenso que había empezado a abonar las sospechas sobre que podría existir algo viscoso y que parecen haberse confirmado con las explicaciones que terminó dando el jefe de Gabinete.
Sobresale, en ese sentido, el pendrive “perdido” y luego “encontrado” con 500 mil dólares en ganancias con bitcoins que, en términos impositivos, justo explican su crecimiento patrimonial de los últimos dos años. Los que ha sido funcionario. Casi que equipara a la explicación de algún legendario sindicalista que justificó su fortuna diciendo que se había sacado un par de veces la Lotería. Gente de suerte.
UNA BRASA QUE ARDE
La situación de Adorni se ha vuelto híper-nociva para el Gobierno. Una realidad que parecen percibir todos menos los hermanos Milei, Javier y Karina, quienes lo mantienen en un puesto para el que ya ha perdido cualquier autoridad posible. Hacia adentro y hacia afuera de la Casa Rosada. ¿Qué ministro va a poner la cara por Adorni? ¿Qué gobernador se va a querer sentar con él para hablar de temas de gestión? ¿Y cómo hace para ser el enlace con el Poder Legislativo donde se lo quieren comer? El hombre es una brasa que arde, una mancha venenosa que infecta al que se acerca.
Sólo se habla, pues, de Adorni y su pictórica declaración jurada. En los últimos días el Gobierno ha tenido a mano un par de datos económicos para celebrar que, en otro contexto, hubieran sido un festín para el equipo de comunicación oficialista: baja notable del riesgo país (435 puntos básicos, algo que no pasaba desde abril de 2018); inflación de mayo en 2,1% con tendencia a la baja para los próximos meses según opiniones del sector privado, algo que había vaticinado el ministro Luis Caputo; el dólar dejó de ser una noticia inquietante (podrá discutirse si está atrasado o no, pero asoma bajo control y ya no ocupa el centro de la escena económica).
Con lupa hay que buscar estos ítems en al agenda pública, copada por el caso Adorni.
PÉRDIDA DE PROTAGONISMO
La consultora Ad-Hoc se especializa en analizar la conversación digital en redes, el mundo que dominan los libertarios. Milei siempre ha sido el protagonista del contenido vinculado a los violetas. Ya no. La medición del 11 de junio, el día después de la insólita entrevista televisiva del jefe de ministros, arrojó que el hombre le ha restado estelaridad al Presidente: las menciones sobre él superaron las 319 mil sólo ese día -la mayoría, negativas- y le ganaron a otro pico anterior que había protagonizado el 12 de marzo, cuando habló de que se “deslomaba” en Nueva York. Adorni fue mencionado 2,3 veces más que Milei durante esa jornada de jueves.
La tozudez sobre Adorni puede costarle a Milei la revisión de la postura colaboracionista de sus principales aliados. El PRO, por ejemplo, el jueves había buscado diferenciarse del incendiado jefe de Gabinete con un comunicado, pero parece que sintieron que se quedaron cortos: ayer, desde la cuenta oficial del partido amarillo publicaron un nuevo y lapidario tuit dirigido directamente a Milei. “Presidente: los que estamos apoyando al cambio queremos que usted defienda el cambio y no a Adorni”, dice. Tuvo el okey de Mauricio Macri, por supuesto. Casi un pedido de renuncia.
“Lo de Manuel Adorni es una falta grave. Un funcionario no puede decirles a los argentinos y al Congreso Nacional que no ocultó nada, y después admitir que sí lo hizo. Eso no tiene ninguna justificación posible”, habían comunicado el jueves los macristas que hasta ahora han colaborado para que la oposición más dura no pueda avanzar con la moción de censura contra Adorni, preludio de la destitución. ¿Seguirá ese convencimiento? ¿Habrá unanimidad dentro de los bloques legislativos amarillos sobre qué hacer? Será interesante ver cómo se comporta el PRO cuando Adorni asista al Senado para brindar su informe de gestión, trámite que prometió realizar en breve.
ESTALLÓ EL RELATO
Encima la aparición de Adorni ha hecho estallar el relato diferenciador respecto a la “casta” del Gobierno en general y del Presidente en particular. Resumido en el principio “la moral como política de Estado”, que supuestamente asumió la gestión libertaria.
Porque ya no se trata de las sospechas por presuntas coimas (Agencia de Discapacidad) o negociados aún no probados aprovechando la influencia de Milei (caso $Libra); Adorni directamente confesó que mintió en las declaraciones juradas anteriores y que cometió algún que otro delito como no declarar ahorros para ocultar su crecimiento patrimonial y evadir impuestos. Lo que le ha abierto una posibilidad cierta de que termine imputado en otros delitos, como omisión maliciosa (desde la Coalición Cívica ya presentaron una denuncia), y no le ha cerrado para nada la posible acusación con posterior indagatoria por enriquecimiento ilícito.
PRESIÓN EXTREMA
Fuentes del oficialismo no descartaban ayer que haya novedades luego del fin de semana largo. La presión sobre Milei es extrema y no sólo viene de los aliados extra La Libertad Avanza. En ningún lugar del país los dirigentes violetas (diputados, concejales, referentes locales) pueden enfrentar un micrófono o una recorrida barrial sin que le pregunten por Adorni y sus dólares. Eso interpela al Presidente y a su hermana que hasta ahora parecen apostar a que el tema se desinfle y quede relegado cuando empiece la campaña electoral. Algo que no sucederá y mucho menos si la prometida recomposición de la economía del bolsillo de la gente se sigue demorando.
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