Mike Waltz, embajador de Estados Unidos ante las Naciones Unidas, se refirió a las tensiones recientes entre Argentina y Reino Unido por las Islas Malvinas. En ese marco, evitó posicionarse en favor de uno de los dos países y pidió “desescalar” el conflicto existente.
El funcionario estadounidense fue consultado por GB News sobre qué haría el país norteamericano ante un hipotético conflicto armado en el Atlántico Sur y si respaldaría militarmente a Gran Bretaña. Frente a ello, Waltz dejó en claro que “es una decisión que le corresponde” al presidente Donald Trump.
Si bien reconoció que Argentina “es un gran amigo” de Estados Unidos, el embajador admitió que “obviamente existe una relación especial con el Reino Unido”. “Creo que buscaríamos desescalar antes de llegar tan lejos”, indicó más tarde.
Sobre la posibilidad de brindar algún tipo de asistencia militar, Waltz buscó desligarse de una posible responsabilidad: “En términos de cualquier clase de apoyo más allá de eso, se lo dejaré a la Casa Blanca y al Presidente”.
Las declaraciones de Waltz se producen después de que Trump generara incertidumbre sobre la posición estadounidense respecto de la disputa de soberanía de las Islas Malvinas. A fines de agosto, consultado sobre si revisaba la postura de Estados Unidos en relación con las islas, el presidente estadounidense respondió que analizaba “cada posición”.
Posteriormente, ante una pregunta sobre una eventual confrontación, puso en duda la capacidad del Reino Unido para volver a desplegar fuerzas a tanta distancia, pero no anunció formalmente un cambio en la política internacional.
La posición oficial de Argentina mantiene que las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur y los espacios marítimos correspondientes forman parte del territorio nacional, mientras que el Reino Unido administra las islas y sostiene que sus habitantes tienen derecho a decidir su estatus político.
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