“Decilo, Axel, decilo”. El acto estaba cerca de terminar y Kicillof había anunciado que iba a hablar “de lo que viene”. Fue cuando soltó la definición más contundente respecto de su futuro político. “Cuenten conmigo para que el año que viene la Argentina tenga una alternativa que nos deje terminar con este modelo, pero, sobre todo, que nos permita empezar una etapa distinta”, disparó.
El Gobernador bonaerense no lanzó su candidatura presidencial, pero casi. Se ciño a los tiempos políticos que él mismo se trazó y que corporizó en aquella frase que viene repitiendo en el sentido de que este año es para la construcción de su espacio. Sin embargo, en el plenario federal del Movimiento Derecho al Futuro que se desarrolló en Avellaneda, no dejó lugar a dudas de que su nombre estará entre los candidatos. Después se verá si será producto de una improbable unidad del peronismo o deberá transitar por la estación intermedia de las Primarias.
Claro que aquella referencia, la más celebrada por los cerca de 30 mil asistentes que según la organización estuvieron en el predio de la Universidad Tecnológica Nacional, no fue la única que de sabor picante. También hubo un palo para el kirchnerismo y a su método de construcción política. “No me interesa una construcción a control remoto”, sostuvo, al marcar diferencias con el esquema propio que viene amasando.
Kicillof, no obstante, le hizo un gesto a la ex presidenta. “El pueblo argentino vivía mejor con Perón, con Néstor y con Cristina. Había más derechos”, afirmó. En ese punto, se refirió a la situación judicial de la ex mandataria: “Por eso Cristina está injustamente presa: para intentar callarnos, disciplinarnos y condicionarnos”.
Pero enseguida, pareció apuntarle a La Cámpora. “Después de tanta sospecha, era más simple: las nuevas canciones se componen colectivamente”, dijo, antes de añadir que ese proceso debe desarrollarse “de abajo para arriba”. Así, salió al cruce de los cuestionamientos que Máximo Kirchner viene haciendo sobre la construcción política de Kicillof, traducidos en la canción que la militancia de la “orga” le destina al Gobernador en cada actividad.
“No me interesa una construcción a control remoto. Tenemos que escuchar, tenemos que sumar, tenemos que organizar en todos los rincones de nuestra Argentina”, sostuvo.
El gobernador dijo además que una propuesta opositora requiere planificación, participación y respaldo mayoritario. “No se va a salir de esta situación tan dramática ni con jugadas mágicas ni con improvisaciones”, expresó.
AUTOCRITICA
Kicillof planteó que la discusión no debe centrarse en reprochar el voto de quienes respaldaron al actual presidente, sino en revisar las razones de ese respaldo. “Tenemos que preguntarnos qué promesas incumplidas y qué experiencias fallidas los hicieron pensar que un experimento como el de Milei podía dar soluciones”, sostuvo en tono de autocrítica sobre las últimas administraciones peronistas. Y agregó: “El problema no es que muchos lo hayan votado; el problema es preguntarnos qué hacemos nosotros para construir una alternativa”.
En otro tramo de su discurso, volvió a marcar diferencias con el kirchnerismo. Fue cuando convocó a sumar a sectores políticos y sociales que no tuvieron militancia en el peronismo, pero que buscan “una Argentina distinta a la que propone Milei”. Según planteó, esa mayoría no puede surgir de “una negociación secreta de las cúpulas” ni de “una rosca a espaldas de la sociedad”, sino que debe edificarse “en todos lados, desde abajo, a la luz del día y de cara a la sociedad”.
Y al final, volvió a cargar conTra las políticas de Milei. Cuestionó el discurso oficial sobre el equilibrio fiscal y la estabilidad y disparó: “No hay estabilidad si las familias no llegan a fin de mes. No hay orden si los hogares están tapados de deuda”.
“No me interesa una construcción a control remoto”, dijo. Sonó como crítica al sector K
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