La eliminación de las PASO volvió a convertirse en uno de los principales puntos de tensión dentro del oficialismo. La discusión, que en principio aparece como una cuestión legislativa, también dejó expuestas diferencias entre los principales dirigentes de La Libertad Avanza: Karina Milei presiona para que el Congreso avance con la reforma, Patricia Bullrich advierte sobre la falta de votos en el Senado y Diego Santilli quedó en el centro de las negociaciones con gobernadores y sectores aliados.
Según publicó Clarín, Karina Milei viene insistiendo en distintas reuniones con Bullrich sobre la necesidad de avanzar con la eliminación de las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias. La respuesta de la senadora y jefa del bloque oficialista en la Cámara alta es que, por ahora, no están los votos necesarios para aprobar la iniciativa.
El problema para la Casa Rosada no es solamente reunir a los propios. La Libertad Avanza cuenta con 21 senadores, por debajo de los 37 que necesita para alcanzar el quórum propio, y necesita construir acuerdos con bloques provinciales y sectores de la oposición dialoguista. La eliminación de las PASO tampoco reúne actualmente un respaldo uniforme entre los aliados habituales del Gobierno.
En ese escenario aparece Santilli. Como jefe de Gabinete, quedó encargado de buena parte de las conversaciones con los gobernadores y de la construcción de acuerdos políticos que podrían facilitar el tratamiento de la reforma electoral. El propio Gobierno vinculó esas negociaciones con la posibilidad de avanzar sobre el proyecto.
La dinámica genera una particular distribución de roles. Karina Milei sostiene el objetivo político de modificar el sistema de primarias; Bullrich debe administrar la negociación dentro del Senado, donde la iniciativa enfrenta dificultades; y Santilli intenta acercar posiciones con gobernadores y dirigentes que pueden resultar determinantes a la hora de reunir los votos.
La discusión también tiene una dimensión política hacia 2027. Dentro del oficialismo existe la intención de que la eliminación de las PASO forme parte de una reforma más amplia del sistema electoral. Para el Gobierno, la iniciativa se encuentra vinculada con la estrategia de cara a las próximas elecciones, mientras que distintos sectores de la oposición dialoguista plantean alternativas diferentes.
La UCR y el PRO, por ejemplo, han planteado mantener las primarias aunque con modificaciones, entre ellas convertirlas en optativas. El oficialismo, en cambio, mantiene como posición central eliminarlas. Esa diferencia es uno de los obstáculos que debe resolver Bullrich en su tarea parlamentaria.
Pero las diferencias no se limitan al debate electoral. En las últimas semanas también hubo cortocircuitos entre Bullrich y distintos integrantes de la mesa política del Gobierno. La senadora cuestionó públicamente aspectos del proyecto de Presupuesto y tuvo un cruce con Santilli, quien había sostenido que determinados puntos habían sido conversados previamente. Bullrich respondió que eso no era cierto.
El episodio obligó a una reunión de la mesa política del oficialismo, con Karina Milei, Bullrich, Santilli y los dirigentes que integran el núcleo de conducción. Según el comunicado posterior, las diferencias quedaron aclaradas y hubo un acuerdo para continuar con el trabajo conjunto, aunque las distintas posiciones volvieron a quedar expuestas públicamente.
La relación entre Karina Milei y Bullrich concentra, además, una discusión política más amplia. Bullrich ha buscado marcar posiciones propias en algunos temas y sostuvo públicamente que respalda la continuidad del proyecto de gobierno, mientras que desde el entorno de Karina Milei se busca que el oficialismo mantenga una conducción política alineada con el Presidente y con el objetivo de sostener su proyecto electoral.
En ese marco, la eliminación de las PASO funciona como una prueba para la capacidad de negociación del oficialismo. No alcanza con que la Casa Rosada mantenga su posición: necesita convencer a senadores y gobernadores que tienen intereses propios y que, en varios casos, prefieren preservar algún mecanismo de primarias para ordenar sus competencias internas.
Mientras tanto, Santilli quedó en una posición particularmente relevante. Su función lo obliga a conversar con los gobernadores y con sectores que no necesariamente comparten la estrategia electoral de La Libertad Avanza. A la vez, su creciente protagonismo dentro del Gobierno lo convirtió en una de las figuras centrales de la articulación política oficialista.
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