El riesgo país de Argentina atraviesa una etapa de estabilidad luego del fuerte retroceso que mostró en los primeros meses de 2026. Desde principios de julio, el índice elaborado por JP Morgan oscila entre los 400 y los 430 puntos básicos, sin conseguir consolidarse por debajo de esa barrera.
En el acumulado del año, el indicador descendió 132 puntos, lo que representa una baja del 23,5%, y alcanzó niveles que no se observaban desde 2018. El 10 de julio marcó 402 puntos, el registro más bajo desde el inicio de la gestión de Javier Milei, aunque todavía no logró perforar de manera definitiva el piso de los 400 puntos.
Qué necesita Argentina para acercarse a los 300 puntos
El viceministro de Economía, José Luis Daza, había señalado que la mejora en la calificación crediticia otorgada por Moody's podía convertirse en un impulso para que el riesgo país descendiera por debajo de los 400 puntos.
Sin embargo, los especialistas sostienen que para alcanzar la zona de los 300 puntos básicos harán falta señales económicas más contundentes y un mayor nivel de confianza de los inversores respecto de la continuidad del programa económico.
Entre los factores que podrían favorecer una nueva reducción aparecen una recuperación más firme de la actividad económica, mejoras en los ingresos y los salarios, el fortalecimiento de las reservas del Banco Central y un escenario político con mayor previsibilidad de cara a las elecciones presidenciales de 2027.
La recuperación de la economía, un factor clave
Para los analistas, los avances logrados en materia fiscal y la desaceleración de la inflación ya fueron, en gran medida, incorporados por los mercados.
Ahora, la atención está puesta en la capacidad de la economía para sostener un proceso de crecimiento y trasladar esa mejora al conjunto de los sectores productivos y a la sociedad.
Los inversores siguen de cerca la evolución de la actividad económica y consideran que un desempeño más sólido durante el segundo y el tercer trimestre podría abrir la puerta a una nueva baja del riesgo país.
También observan la necesidad de que la desaceleración inflacionaria se refleje en una recuperación del poder de compra de los salarios y en un mayor nivel de consumo.
La incertidumbre política sigue pesando
El escenario electoral previsto para 2027 es otro de los elementos que condicionan la evolución del indicador.
Los mercados evalúan si las reformas impulsadas por el gobierno de Javier Milei podrán mantenerse después de ese proceso electoral y si el programa económico tendrá continuidad ante un eventual cambio de administración.
Aunque existe expectativa sobre una posible reelección del actual presidente, la incertidumbre política continúa siendo uno de los factores que limita una caída más pronunciada del riesgo país.
El contexto internacional también condiciona la baja
La situación financiera global tampoco favorece una reducción más acelerada del indicador argentino.
Las tasas de interés de largo plazo en Estados Unidos permanecen en niveles elevados, lo que incrementa el atractivo de los activos de ese país frente a los bonos emitidos por economías emergentes.
A esto se suman las tensiones en Medio Oriente y la persistencia de presiones inflacionarias en Estados Unidos, factores que reducen las expectativas de una baja rápida de las tasas por parte de la Reserva Federal.
En ese escenario, los inversores continúan exigiendo mayores rendimientos para invertir en países como Argentina.
Los desafíos de la deuda y las reservas del Banco Central
Otro aspecto que sigue bajo análisis es el perfil de vencimientos de deuda previsto para 2027. Según los especialistas, los compromisos rondan los US$31.000 millones, por lo que el país necesitará recuperar un acceso genuino al financiamiento internacional para afrontar ese escenario.
En paralelo, la evolución de las reservas del Banco Central también será determinante. Los analistas consideran que, si la entidad logra sostener la compra de divisas y fortalecer sus reservas netas, los bonos argentinos podrían reducir sus rendimientos y acercarse a los niveles de otros países con calificaciones similares.
Tras la fuerte mejora registrada durante este año, el riesgo país parece haber encontrado un piso cercano a los 400 puntos. Para avanzar hacia niveles de 300 puntos básicos, el mercado espera una combinación de mayor crecimiento económico, recuperación del poder adquisitivo, fortalecimiento de las reservas, estabilidad política de cara a 2027 y un escenario financiero internacional menos exigente.
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