La compraventa de inmuebles registró en julio una caída interanual del 15% en San Nicolás, donde se concretaron 100 operaciones frente a las 118 del mismo mes de 2025, mientras que en la provincia de Buenos Aires la baja fue del 9%, según los datos del Colegio de Escribanos bonaerense.
En la comparación entre julio y junio, la actividad inmobiliaria nicoleña también presentó un retroceso, con un 13% menos de operaciones. La cantidad de hipotecas, en tanto, tuvo una disminución todavía más pronunciada: se registraron 10 en julio, frente a las 20 del mismo mes del año pasado, lo que representa una caída interanual del 50%.
El comportamiento del mercado también fue negativo en otras localidades de la región. En San Pedro se realizaron 48 compraventas durante julio, contra 71 en 2025, lo que significó una baja del 32%. En Baradero, las operaciones pasaron de 26 a 22, con un descenso del 15%, mientras que en Ramallo se registraron 25 frente a las 24 del año anterior, con una variación negativa del 4%.
A nivel provincial, durante julio se concretaron 12.177 compraventas de inmuebles, frente a las 13.334 operaciones realizadas en el mismo mes de 2025. De esta manera, el mercado bonaerense registró una disminución interanual del 9%.
En el caso de las hipotecas, durante el séptimo mes del año se firmaron 1.450 actos, un 33% menos que en julio del año pasado. Además, de las 67.212 compraventas realizadas en la provincia en lo que va de 2026, 8.363 fueron concretadas mediante hipotecas, lo que representa apenas el 12,4% del total.
Frente a este escenario, el presidente del Colegio de Escribanos de la Provincia de Buenos Aires, Guillermo Longhi, señaló la importancia de seguir la evolución del crédito hipotecario, el ánimo de los inversores y la confianza general del mercado durante los próximos meses.
“Son esos los factores que deberían fortalecerse para que se pueda recuperar el dinamismo que se venía evidenciando desde agosto de 2024”, explicó.
En este contexto, días atrás el Gobierno había informado que analizaba utilizar fondos de la Anses para impulsar los créditos hipotecarios. Sin embargo, posteriormente se conoció que la iniciativa no avanzaría en el corto plazo debido a que continúa bajo revisión.
El proyecto tenía como objetivo resolver el descalce entre los plazos de financiamiento y los períodos en los que los bancos reciben sus fondos. Mientras una hipoteca puede extenderse por 20 o 30 años, una parte importante de los depósitos del sistema tiene vencimientos considerablemente más cortos.
El esquema contemplaba que el Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) colocara fondos a dos, tres o cinco años, con el objetivo de brindar a las entidades bancarias una fuente de financiamiento más estable.
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