El conflicto universitario profundiza su hora más compleja en todo el país. Tras la masiva movilización del pasado 12 de mayo, las federaciones docentes resolvieron activar un nuevo paro total de actividades que se extenderá por una semana completa, afectando el dictado de clases entre el martes 26 y el sábado 30 de mayo. Una nueva medida de fuerza se conoció en las últimas horas luego de que el gremio nodocente Fatun anunció un paro en las próximas dos semanas
La protesta es impulsada por la Federación Nacional de Docentes Universitarios (CONADU) y contará con una fuerte adhesión en territorio bonaerense a través de sus sindicatos de base, entre los que se destacan ADULP (La Plata), ADIUNQ (Quilmes), ADUM (Mar del Plata), ADUPAZ (José C. Paz) y ADUNOBA (Noroeste de la Provincia), garantizando un cese de tareas casi total en las principales universidades de la provincia.
A través de un comunicado, Fatun explicó: "Desde la FATUN, convocamos a 4 SEMANAS DE PROTESTA Y VISIBILIZACIÓN, CON PARO los días 29 de mayo, 3 y 4 de junio en todas las Universidades Nacionales del país".
"Que el colectivo NODOCENTE vuelva a viabilizar de cara a la sociedad argentina, la crisis que atraviesa el sistema universitario argentino y la urgente necesidad de recomponer el presupuesto a través de la aplicación definitiva de la Ley de Financiamiento Universitario", concluyeron.
Que el colectivo NODOCENTE vuelva a viabilizar de cara a la sociedad argentina, la crisis que atraviesa el sistema universitario argentino y la urgente necesidad de recomponer el presupuesto a través de la aplicación definitiva de la Ley de Financiamiento Universitario.
UN ALCANCE NACIONAL QUE PARALIZA A LAS GRANDES CASAS DE ESTUDIO
El impacto de la huelga se sentirá con fuerza en los principales centros urbanos del interior y el norte del país. Entre las instituciones que registrarán parálisis en sus claustros aparecen la Universidad Nacional de Córdoba (UNC), Universidad Tecnológica Nacional (UTN), Universidad Nacional de Rosario (UNR) y Universidad Nacional de Entre Ríos (UNER). Además, en la región Norte se adhieren la Universidad Nacional de Tucumán (UNT), Universidad Nacional del Nordeste (UNNE), Universidad Nacional del Chaco Austral (UNCAUS) y Universidad Nacional de Salta (UNSa).
El origen de este nuevo plan de lucha radica en la falta de respuestas oficiales por parte del Ejecutivo nacional a los reclamos presupuestarios para educación y ciencia, y en particular a la aplicación de la Ley de Financiamiento Universitario N° 27.795. La normativa, aprobada hace más de 200 días, permanece judicializada tras el rechazo oficial, aunque los gremios recuerdan que la administración central se encuentra obligada a implementarla a menos que medie un fallo adverso de la Corte Suprema de Justicia. Debido al feriado del lunes 25 de mayo, las jornadas contemplarán clases públicas y protestas callejeras desde el martes hasta el sábado inclusive.
CRÍTICO PANORAMA ACADÉMICO: CARRERAS QUE DIRECTAMENTE NO EMPEZARON
La continuidad pedagógica del primer cuatrimestre se encuentra en una situación límite. Desde las conducciones gremiales reconocen que aminorar la intensidad de los reclamos podría ser interpretado por las autoridades como un signo de debilidad, por lo que el esquema de paros prolongados tiende a consolidarse. Con esta nueva ventana de protesta, las aulas habrán perdido cerca de 20 días de dictado de clases en lo que va del año, a lo que se acoplan otros 10 días de huelgas llevadas adelante por el sector nodocente.
Esta realidad ya golpea no solo a las facultades, sino también a los colegios secundarios dependientes de las universidades nacionales. El escenario más dramático se observa en la Universidad de Buenos Aires (UBA), donde el acatamiento de una de las federaciones docentes agrava un cuadro donde existen trayectorias académicas paralizadas desde el inicio del ciclo lectivo.
Las carreras de Ciencia de Datos y Ciencias de la Computación -dos de las ofertas académicas con mayor inserción laboral ligadas a la inteligencia artificial y la tecnología- todavía no han podido comenzar las clases este año producto de la crisis salarial. La parálisis institucional afecta de manera directa a un universo de 3.000 estudiantes avanzados, sumado a un flujo constante de entre 600 y 700 ingresantes anuales que aguardan en las aulas del Ciclo Básico Común (CBC) para poder iniciar sus estudios superiores.
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