Cuarenta años después de su muerte, la obra sigue multiplicándose en nuevas lecturas, reediciones y discusiones. Parte de ese trabajo hoy recae en los herederos de María Kodama, la viuda y principal administradora del legado borgeano durante más de tres décadas. María Victoria y Mariana Kodama, sobrinas de María, forman parte de la Fundación Internacional Jorge Luis Borges y del museo que funciona en Buenos Aires.
Las dos reconocen que heredaron una responsabilidad difícil: administrar la obra de uno de los escritores más importantes del siglo XX. En distintas entrevistas contaron que muchas de las decisiones actuales se toman bajo una misma pregunta: qué habría hecho María Kodama frente a cada situación. Traducciones, adaptaciones audiovisuales, reediciones o propuestas vinculadas con inteligencia artificial forman parte de los desafíos que enfrentan.
También trabajan en la digitalización de la biblioteca personal de Borges, un archivo que incluye ejemplares heredados de su familia y libros anotados por él mismo, por su madre y por Kodama. El proyecto busca facilitar el acceso de investigadores y lectores de distintos países a materiales que hasta ahora permanecían guardados físicamente.
La discusión sobre cómo administrar la obra de Borges no es nueva. María Kodama fue durante años una figura polémica dentro del mundo cultural argentino. Sus decisiones sobre publicaciones, autorizaciones y derechos generaron críticas frecuentes. Sin embargo, sus sobrinas sostienen que el tiempo terminó consolidando el trabajo que ella realizó alrededor del legado del escritor.
El interés internacional por Borges, lejos de disminuir, sigue creciendo. Continúan apareciendo nuevas traducciones, reediciones críticas y proyectos audiovisuales inspirados en sus cuentos. También aumentaron las propuestas relacionadas con inteligencia artificial, una discusión que abre preguntas sobre cómo adaptar una obra tan ligada a la idea de originalidad y reescritura permanente.
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