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Si te pareció que los episodios 2, 3 y 4 de “La Casa del Dragón”, la precuela de “Game of Thrones” que llega el 9 de agosto al final de su tercera temporada, eran una especie de película, es porque así fueron pensados por su director de fotografía, el mexicano Alejandro Martínez.
“El primer episodio de la temporada era una batalla particular. Y luego venían mis episodios, así que decidí no leer ningún episodio más que los míos: quería tener en la cabeza solo que iba a rodar”, relata en diálogo con EL DIA. “Es difícil hacer esto, porque generalmente tienes episodios salteados y tienes que conocer lo demás. Pero al tener estos tres episodios, decidí hacer una especie de experimento, una película de 3 horas sin pensar en lo demás”.
Martínez es uno de cuatro directores de fotografía de la tercera y anteúltima temporada de la saga de los dragones. Todos reciben los guiones completos, para saber de dónde vienen y dónde van sus personajes, pero la interpretación y traducción de ese guion en imágenes, relatar ese texto con el lenguaje cinematográfico, es el trabajo del DF y su director. ¿Cómo se trabaja, entonces, para unificar las decisiones con cuatro unidades de rodaje distintas? “Tenemos libertad para el concepto y ejecución de nuestros episodios, pero somos una comunidad: vamos todos, todo el tiempo”, explica Martínez. “La Casa del Dragón”, relata,
se filma con dos unidades filmando todo el tiempo: una sale, la otra trabaja en el estudio, y luego se juntan las dos unidades. Son en total unas 1.500 personas que se reparten en cuatro equipos, con cuatro directores, y cuatro directores de fotografía, que se dividen los episodios. Y “se forma una comunidad. Los cuatro DF compartimos oficina, y hablamos mucho de los puntos en común: cómo relacionamos un episodio con otro, qué vamos a hacer con ciertas cosas, la luz de luna, el fuego… Una vez unificadas estas cosas, cuando ya sabemos que nos estamos manejando en un universo similar, cada episodio cada quién lo ataca como decide: el dramatismo, la luz, el movimiento de cámara, cada quien hace lo suyo”.
Martínez llegó a Hollywood buscando oportunidades gigantes como esta. De hecho, buscaba, específicamente, esta oportunidad. “Empecé hace muchos años a ver una migración muy grande de escritores, con el streaming”, relata. “Y yo ya era muy fan de ‘Thrones’, fue una de las razones por las que empecé en esto. Así que me mudé, y empecé a caminar la escalera: empecé a hacer pilotos mientras hacía cine en México y Europa, y acabé trabajando con una directora. A ella la llamaron, y ella pidió a su director de fotografía”.
Y es, confiesa, un desafío importante: una serie de complejidad infinita, donde por ejemplo tienen que rodar elementos que no están presentes, o paisajes que son una pantalla verde, o pelotas de tenis que hacen las veces de dragones.
“El departamento de VFX (efectos especiales), en una serie como esta, está desde el primer día de preparación”, relata el proceso. “Así que las decisiones fotográficas se comunican a VFX y viceversa, es como si fuéramos una extensión el uno del otro”.
Y cuenta que en el set, “si estamos ante un dragón, o si estamos en un barco donde todo lo que no sea el barco es VFX, siempre hay alguien de VFX presente, diciéndonos dónde va a estar, tenemos sistemas de realidad virtual donde podemos ver en un iPad dónde va a estar el dragón, de los que además tenemos estudios muy pormenorizados: sabemos sus extensiones, el tamaño de su cuello, la envergadura de sus alas, si es del tamaño de una vaca o de una montaña”.
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