Un rey ¿nace o se hace? Existió un tiempo que con nacer bastaba. Un monarca podía ser culto e inteligente o el más tonto de los tontos sin educación ninguna. Total el séquito lo cubría y el pueblo solo lo conocería por los benevolentes retratos de los pintores de la corte.
Como ejemplo baste la historia de Carlos II de España, que reinó a fines del siglo XVII y sería conocido como el Hechizado, un eufemismo para disimular sus pocas luces.
Según crónicas de la época Carlos era “más bien bajo, feo de rostro; tiene el cuello largo, la cara larga y como encorvada hacia arriba; no puede enderezar su cuerpo sino cuando camina, a menos de arrimarse a una pared, una mesa u otra cosa. Su cuerpo es tan débil como su mente, tiene un aspecto lento e indiferente, torpe e indolente, pareciendo estupefacto.”
¿Podría haber sido Carlos un rey en este siglo? De ninguna manera. La historia está plagada de monarcas que, sin llegar al colmo del Hechizado, no estuvieron a la altura del cargo.
Pero hoy un monarca tiene como principal valor su imagen y está en permanente exposición. En cada aparición pública sus gestos y palabras son observados y viralizados por la opinión pública. Un rey tiene que estar legitimado por la constitución pero también tiene que tener cintura política, firmeza, criterio, experiencia, empatía, buen aspecto y, sobre todas las cosas, una formación académica heterogénea y funcional a su responsabilidad, cuestión que hace un par de siglos no se consideraba importante.
Del privilegio de nacer al deber de prepararse
Ya en la Inglaterra del siglo XIX la reina Victoria dio un paso adelante al encargar a su marido, el príncipe Alberto, la educación de sus hijos. El consorte se tomó su trabajo muy en serio y les organizó un programa de estudio exhaustivo no solo para los varones sino también para las chicas, algo inusual en una institución tan machista como la monarquía.
La reina Isabel II, años después, también confió en su marido, el príncipe Felipe, para organizar la educación de sus hijos. Tal como Alberto, él también era partidario de la “mano dura” y envió a su primogénito, el actual rey Carlos III, a un internado en Escocia. Fue un shock para un jovencito sensible, criado entre mujeres y con poca propensión al estudio.
“Esto es un absoluto infierno - le confesó en una carta a su niñera- Aquí tengo miedo hasta de dormirme.” No solo recibía educación espartana sino que Escocia es un país bastante hostil para un futuro rey inglés y sus compañeros se vanagloriaban de cada piña que le daban.
Carlos, por supuesto, evitó repetir la tortura a sus hijos y los príncipes Guillermo y Harry fueron a Eton, un colegio famoso por su nivel académico y su carácter pluralista.
Guillermo siguió un programa de estudios en la Universidad de St Andrew que, en aquellos años, recibió una cantidad inusual de estudiantes femeninas para las carreras humanísticas, deseosas de “pescar” a Wills. Y una de ellas, la joven Kate Middleton, picó. La universidad no solo le dotó a Guillermo dos títulos sino también una esposa.
En septiembre Jorgito, primogénito de la pareja, también ingresará a Eton para iniciar la escuela secundaria.
La universidad llegó a los palacios
A lo largo de la historia, la educación de las mujeres reales se desarrollaba en el ámbito doméstico. Con profesores particulares aprendían modales, piano, idiomas y algo de cultura general. No estaban destinadas a ser reinas titulares pero sí aspiraban a ser reinas consortes y una educación básica las convertía en “elegibles”. Aunque tampoco tanto. Nadie quería una esposa mejor preparada que su propio marido.
En España, la primera mujer de la realeza en obtener un título universitario fue la infanta Cristina, recién en 1989
En España, la primera mujer de la realeza en obtener un título universitario fue la infanta Cristina, recién en 1989. Pero el futuro tiene nombre de mujer y será una mujer la próxima reina. La princesa Leonor, está siguiendo el paso de su padre, el rey Felipe VI. Luego de obtener el título de Bachiller Internacional en Gales comenzó su formación militar en los ejércitos de tierra, aire y agua. Leonor desde los 17 años que duerme en barracas y barcos así que comenzar en septiembre a estudiar Ciencias Políticas en Madrid, su casa, le sabrá a gloria.
La infanta Sofía también va a la Universidad. Sigue un curioso programa de Relaciones Internacionales que la ha llevado a cursar el ciclo pasado en Lisboa, este año en París y el año que viene en Berlín.
Una corona también se estudia
Los Países Bajos tienen una larga tradición de mujeres reinas y en su formación. La primera de ellas, Guillermina, no recibió una educación académica pero algo habrá aprendido porque a lo largo de sus cincuenta años en el cargo hizo las magníficas inversiones que convirtieron a los Orange en los reyes más ricos de Europa. Su hija Juliana y su nieta Beatriz sí asistieron a la Universidad de Leiden y el actual rey, Guillermo Alejandro, es licenciado en Historia y tiene instrucción militar. Está de más recordar la importancia que la reina Máxima da a la educación de modo que el futuro académico de sus hijas siempre fue prioridad.
Un rey tiene que tener una formación académica heterogénea y funcional a su responsabilidad, cuestión que hace un par de siglos no se consideraba importante
No sabemos hasta qué punto Amalia, la futura reina, pudo elegir carrera o estuvo obligada por su destino. Después de terminar la secundaria en la escuela pública se matriculó en la Universidad de Ámsterdam con la idea de vivir como una estudiante más. No pudo ser. Fue amenazada por grupos terroristas y, por su seguridad, se trasladó a Madrid para estudiar en forma remota. Pudo graduarse en los Países Bajos y este año se especializará en leyes y realizará instrucción militar.
Sus hermanas sí parecen haber elegido libremente. Alexia estudia Ingeniería Civil en Londres y Ariane comenzará Ingeniería Aeroespacial en la Universidad de Delft.
Por Bélgica, la princesa heredera Elizabeth ya finalizó sus estudios de grado y posgrado, realizados en Inglaterra y Estados Unidos.
Los países escandinavos tampoco se quedan atrás. La princesa Victoria de Suecia es licenciada en Ciencias Políticas e Internacionales; la princesa Ingrid Alejandra de Noruega está estudiando en Australia, y el único varón de la terna, Christian de Dinamarca, ya han completado su instrucción militar y se espera que comience en breve sus estudios universitarios.
Hoy la respuesta a la pregunta que nos hicimos al comenzar parece sencilla: de nada sirve nacer en cuna de oro. Un rey o una reina, se hacen. Como en todo y para todos siempre la educación es camino y es destino.
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