Boca no descuida ningún frente. Tenía que ganar para alcanzar la punta de la Tabla Anual y lo consiguió. El 2-1 sobre Talleres fue fundamental en la búsqueda de su objetivo. Los goles los convirtieron Miguel Merentiel (llegó a los 64 gritos) y Leonel Flores. La “T” se había adelantado en el marcador a través de Matías Galarza. Ahora, los esfuerzos apuntan a la revancha del martes en Brasil, ante Vasco Da Gama.
Boca arrancó el partido dormido. Sin convicción y lejos de repetir sus útimas actuaciones. Le costó acomodarse en el terreno de juego y mostró cierta liviandad a la hora de marcar y generar juego.
Dentro de ese contexto, Talleres hizo mejor las cosas. Ordenado tácticamente y mostrando un juego más práctico, incomodó a Boca en los primeros minutos, a tal punto que a los 11, enmudeció al estadio, con un golazo de Matías Galarza desde afuera del área.
Sin embargo, Boca, a pesar de la desventaja, apareció la sociedad Blanco-Merentiel, la asistencia del lateral izquierdo para que la Bestia decrete el empate, a los 18, con una definición de derecha.
De a poco, Boca se fue afirmando en el terreno. Fue con más voluntad y entrega que juego. El empuje de los volantes, sobre todo el de Delgado, y la presión que ejerció unos metros más adelante, fue clave para que el equipo del Vasco tuviera más tiempo la pelota.
No obstante, Talleres fue un rival incómodo. Porque cuando encontró espacios, a partir del trabajo de Galarza, y la movilidad de Alvarez y el brasileño Rick, puso en aprietos a la última línea.
Sobre el cierre (45), Álvarez se burló de los centrales, remató bajo y la pelota que dio en el palo. Boca comenzó el complemento con otra actitud. Más enérgico y combativo. Creció el trabajo de Ascacibar y eso se notó. Justamente una recuperación del ex Estudiantes derivó en Flores, que a los 4 clavó un golazo.
A partir de allí, el equipo del Vasco comenzó a justificar el triunfo. Porque se consolidó colectivamente y porque bajó la producción de Talleres.
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