En una noche inolvidable que ya forma parte de las páginas doradas del fútbol sudamericano, Estudiantes firmó una auténtica hazaña al vencer 2-1 a Cruzeiro en su propio suelo: gritó bien fuerte en el estadio Mineirao de Belo Horizonte. Tras el empate 0 a 0 en el partido de ida en Argentina, el conjunto dirigido por Alejandro Sabella demostró el peso de su historia y su templanza para levantar el trofeo en Brasil.
El encuentro comenzó cuesta arriba para el “Pincha”. En los primeros pasajes del segundo tiempo, a los 7 minutos, un violento remate de Henrique que se desvió en Leandro Desábato rompió el cero y desató la fiesta local. Sin embargo, lejos de caerse, afloró el ADN copero del equipo albirrojo.
Cinco minutos después una excelente combinación colectiva por derecha culminó en un centro raso que Gastón “Gata” Fernández empujó a la red para decretar el empate. Fue clave esa conquista para frenar el vendaval brasileño.
El grito más fuerte llegó en el minuto 28. Tras un tiro de esquina ejecutado con precisión quirúrgica por el capitán Juan Sebastián Verón, el implacable Mauro Boselli ganó de cabeza en el área. Su frentazo esquinado dejó sin chances al arquero Fábio y selló el 2-1 definitivo.
Para Estudiantes fue su cuarta Copa Libertadores en su historia y ratificar que es uno de los grandes equipos del continente. Revalidó los logros históricos en la década del ‘60 con un triunfo memorable. El segundo caso que un padre e hijo consiguen ese título tan deseado en América.
EL CAMINO DEL LEÓN
La campaña del conjunto argentino en la 50ª edición del certamen fue de menor a mayor, sorteando el repechaje inicial y consolidándose con la llegada de Alejandro Sabella.
Empezó jugando el repechaje a finales de enero en Lima. Fue derrota 2-1 ante Sporting Cristal y una victoria agónica 1-0 con gol de Ramón Lentini. Se clasificó por el gol de visitante.
En la fase de grupos empezó con una goleada 3-0 precisamente ante Cruzeiro, una alegría de local. Derrotó 1-0 a Universitario (S) y cerró con una caída ante Dep. Quito 1-0. Y renunció Leonardio Astrada. En la segunda ronda goleó 4-0 a los ecuatorianos y brasileños sucesivamente en el estadio Único y cerró con un 0-0 en Sucre.
En octavos de final goleó 3-0 a Libertad y luego igualó en cero en Luque para pasar a cuartos de final. En Montevideo, ante una multitud, superó 1-0 a Defensor Sporting, rival al que luego dejó en el camino tras ganarle 1-0 en La Plata. Se clasificó a la final después de 38 años. El favorito era Cruzeiro.
En el Mineirao Estudiantes formó con Andújar; Cellay, Desábato, Schiavi, Re; Enzo Pérez, Verón, Braña, Benítez; Boselli y Gastón Fernández. Luego ingresaron Díaz, Matías Sánchez y Calderón.
El pitazo final desató las lágrimas de los jugadores y de los 5.000 hinchas platenses que viajaron a territorio brasileño. Juan Sebastián Verón, la gran figura del torneo, alzó la copa emulando las gestas de su padre, Juan Ramón “La Bruja” Verón.
Por su parte, Mauro Boselli se coronó además como el máximo goleador de la Copa Libertadores 2009 con 8 anotaciones.
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