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LITERARIAS

Poesía: destellos de la inteligencia en brazos de la sensibilidad

“Bajo los ríos del cielo” es el nuevo trabajo de la autora platense Sandra Cornejo. Un repaso por ese universo íntimo y poético

Poesía: destellos de la inteligencia en brazos de la sensibilidad

Por RAFAEL FELIPE OTERIÑO

En el poema “Tríptico de Santiago”, con el que concluye el libro, Sandra Cornejo hace explícito ese grado del asombro que siempre acompaña a la poesía y que no sin acierto se ha dado en llamar “extrañamiento”. Esto es, la percepción de que somos algo más –extraño, secreto, inasible- que la persona que responde a nuestras señas de identidad. Quizás toda la génesis de la poesía podría explicarse a partir ese destierro que nos desdobla y nos muestra como una pieza inagotable de este universo. Quizás todo el arte no sea más que un efecto de esa dimensión: como cura espiritual, como sutura de las heridas expuestas, como espejo de nuestra heterogeneidad. Sandra Cornejo describe esa certidumbre y, conciliadora -ya de vuelta de la experiencia-, concluye diciendo: A veces, ser otra es una buena costumbre./ Inmigrante en una misma./ Los ojos como si fueran nuevos./ La mano que aprieta levemente/ lo ajeno en una mano propia./ La otra que anda por ahí/ sola, abandonada de una. Esa que/ retirándose del sitio que le dio cobijo/ junta las palmas, agradece/ observa el espacio, memoriza.

El poema y, al cabo, el libro en su totalidad cumplen ese derrotero de madurez y capacidad poética que enlaza la acción de lo cotidiano con un gesto afirmativo de conciliación. No muestra desgarros sino huellas, memoria: la sabia aceptación de los límites y el regocijo por los dones. En los entredichos de un viaje por el reconocible sur patagónico, la autora realiza el excitante viaje interior en el que los extremos tienden a acercarse, los límites de lo imponderable se diluyen, mientras la paz –acuerdo con el mundo- sustituye a la ansiedad. Con tono conversado, amistoso, confidente, va abriendo sendas en el profuso bosque de la vida vivida y de la vida reflexionada. Y lo que puede ser la exploración de una ladera ignota, en un paisaje helado, se convierte, por virtud de la magia poética, en la descripción de un estado del alma: quebradizo se hace el gris/ simple el horizonte.

Porque en esta poesía la peripecia exterior es punto de inflexión de la peripecia interior, y de este modo la poesía se vuelve zona de descubrimiento, bastión del conocer. Las cosas son lo que son, pero en el horizonte del poema son, en primer lugar, locución de lo velado. Por eso, los detalles –aquellos que Nabokov aconsejaba acariciar para conocer el venero del texto- se convierten, sin mengua de la literalidad, en artífices de una escritura que se despliega en el universo de lo simbólico. El verso En los detalles la vida fue haciéndonos es –así comprendemos- menos una claudicación que la sabia aceptación de la labor del tiempo. Continuadora de la fina tradición poética platense, Sandra Cornejo sabe el significado de las cosas mínimas –la madera, la amarra, la mesa, la taza de té- y con ellas, sobreelevadas a la condición de significantes, construye su poesía que tiene tanto de reunión como de abrazo. Quiero decir: de unión de partes que la vida fue extraviando y que se reinician en la página como frutos del lenguaje.

En el poema “Un lago” voy a detenerme para concluir esta reseña. Es una pieza de ejemplar transfiguración poética. En la primera estrofa la autora recuerda un hecho corriente que le fue confiado: la profundidad de un lago es semejante a la altura de las montañas que lo rodean. En la segunda, hace pie en una aventura personal: haber caminado por el muelle, en compañía, haciendo equilibrio entre hierros atravesados/ sobre un apoyo invisible. De ahí, hasta el final, las imágenes giran, se interpolan, el verso retoma el símbolo, y aquella profundidad del fondo del lago se convierte en la presencia insondable de la vida. El poema ha producido el acto revelador. La poesía cumple, en imágenes, su tarea de aproximarnos al milagro. La contratapa lleva una lucida reflexión de María Teresa Andruetto sobre la poesía de Sandra Cornejo.

bajo los rios del cielo
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