En medio de este escenario, resurgen los reclamos por las obras hidráulicas de la Cuenca del Salado. Se trata de una infraestructura considerada estratégica para mejorar el escurrimiento del agua en una extensa región de la provincia, históricamente vulnerable a las inundaciones. De acuerdo con lo señalado por el presidente de la Sociedad Rural local, Hugo Enriquez, los trabajos correspondientes a la última parte del tramo 4 registran avances y cuentan con once dragas en funcionamiento. Sin embargo, el dirigente consideró que las obras no estarán terminadas a tiempo para incidir de manera significativa ante un eventual agravamiento de la situación hídrica. Uno de los puntos más cuestionados es el denominado Nodo Bragado, una intervención que las entidades rurales consideran fundamental para el funcionamiento integral del sistema. Según explicó el representante de 9 de Julio, el proyecto todavía presenta demoras y la primera etapa, prevista entre Saladillo y la primera laguna, tendría su licitación en diciembre.
Para los productores, la falta de avances en este sector limita los beneficios que podrían aportar otras obras de la cuenca y mantiene a varios distritos expuestos a nuevos episodios de anegamiento.
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