La falta de agua potable y los cortes de energía encabezaron las quejas vecinales durante los primeros meses del año. Desde Villa Elisa hasta Los Hornos, pasando por City Bell, Tolosa, Ringuelet y Punta Lara, miles de usuarios denunciaron interrupciones prolongadas, baja presión y dificultades para desarrollar actividades cotidianas.
En varios sectores, la crisis se agravó porque los cortes eléctricos afectaron los sistemas de bombeo, generando también problemas en el suministro de agua. Mientras tanto, los aumentos tarifarios profundizaron el malestar de usuarios que cuestionaron la calidad de las prestaciones.
La situación derivó en protestas frente a las oficinas de Edelap y en fuertes cuestionamientos durante la audiencia pública convocada para analizar las subas de ABSA. Organizaciones vecinales reclamaron compensaciones para quienes permanecieron días enteros sin servicio.
Los organismos de control de los servicios, aportaron poco: con cortes de luz todos los días de la peor parte del verano, Oceba sólo investiga dos jornadas de apagón (2 y 3 de febrero) y la Autoridad del Agua prefirió hacer silencio cuando este diario consultó sobre su cometido ante las fallas por falta de presión o pérdidas que denuncian los usuarios.
BACHES, OSCURIDAD Y BASURA
El deterioro del espacio público apareció como otro de los grandes problemas de la Región. Los baches y el mal estado de las calles concentraron la mayor cantidad de denuncias, especialmente en barrios periféricos y corredores de alto tránsito.
A esto se sumaron cientos de reclamos por luminarias apagadas y microbasurales. En distintos puntos de la Ciudad, vecinos denunciaron que la combinación de calles rotas, falta de iluminación y acumulación de residuos genera una creciente sensación de abandono urbano.
Los Hornos, Villa Elvira, San Carlos, City Bell y Gorina figuraron entre las zonas más afectadas por este tipo de problemáticas, que se repitieron a lo largo de todo el período analizado.
LA INSEGURIDAD, OTRO RECLAMO
La preocupación por la inseguridad también ocupó un lugar central en la agenda vecinal. Robos, hechos violentos y reclamos por mayor presencia policial impulsaron marchas y caravanas en distintos barrios de la región.
Se multiplicaron denuncias por baches, basura acumulada y árboles sin poda
Las denuncias se extendieron por Los Hornos, Tolosa, City Bell, Gonnet, Villa Elisa, Altos de San Lorenzo, Melchor Romero y otros sectores donde los vecinos vinculan la inseguridad con la falta de iluminación y el deterioro del espacio público.
MICROS, CLOACAS E INUNDACIONES
Durante abril también crecieron las quejas por el funcionamiento del transporte público en el contexto de la crisis desatada por los atrasos en las transferencias de subsidios oficiales a las empresas. Usuarios denunciaron largas esperas y colectivos que circulaban completos desde las primeras horas de la mañana.
La postal se sumaba a los reiterados reclamos por las esperas interminables en las paradas aún en periodos sin crisis en la relación entre las empresas y los gobiernos a nivel local, Provincial o Nacional.
Al mismo tiempo, persistieron los reclamos por problemas cloacales, desbordes de aguas servidas e inundaciones en distintos barrios. El temporal de marzo volvió a poner en evidencia las dificultades de drenaje en zonas como Parque Sicardi y sectores de la periferia platense, donde los vecinos reclaman obras hidráulicas desde hace años.
UN RECLAMO CADA VEZ MÁS VISIBLE
El crecimiento de plataformas digitales utilizadas por vecinos para reportar problemas permitió dimensionar la magnitud del fenómeno. Durante los primeros meses de funcionamiento se registraron más de 2.800 reclamos geolocalizados, principalmente vinculados con calles, luminarias, residuos, agua e inseguridad.
Los datos muestran que el malestar no se concentra en un único barrio. El Casco Urbano lidera las denuncias, pero también aparecen con fuerza Villa Elvira, San Carlos, City Bell, Los Hornos y Altos de San Lorenzo, entre otras localidades.
UN CUADRO SIMILAR EN LA REGIÓN
El balance del primer cuatrimestre de 2026 deja al descubierto una problemática que excede situaciones puntuales. Agua, energía, transporte, infraestructura, seguridad y mantenimiento urbano aparecen como parte de una misma trama de demandas que atraviesa a La Plata, Berisso y Ensenada.
Con tarifas cada vez más altas y servicios que los vecinos consideran insuficientes, la región acumuló durante los primeros meses del año una creciente sensación de deterioro y falta de respuestas.
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