La crisis por el faltante de gas y las restricciones en el suministro volvió a instalar un fuerte debate sobre el impacto en la producción y la necesidad de una planificación a largo plazo. En diálogo en los estudios de EL DÍA, el ingeniero químico Francisco Gliemo, presidente honorario de la Unión Industrial del Gran La Plata, lanzó duras críticas hacia la falta de políticas energéticas y advirtió sobre las consecuencias que pueden tener los cortes en el sistema productivo.
"Cuando llegan los primeros fríos el problema se agrava. Si no tenemos políticas de Estado, somos los únicos seres que tropezamos con la misma piedra cien veces", sostuvo.
Gliemo remarcó que el problema no solamente afecta a los usuarios particulares o a sectores como taxistas y remiseros, sino que también golpea directamente a la producción industrial. En ese sentido, planteó un orden de prioridades frente a situaciones críticas de abastecimiento.
"El hogar es la prioridad número uno, pero en segundo lugar deben estar las industrias, porque si paramos la producción, paramos el sistema productor de la región y del país", afirmó.
Uno de los puntos que marcó como especialmente preocupante es la situación que atraviesa el Gran La Plata respecto al suministro energético. Según explicó, la región se encuentra en desventaja frente a otras zonas.
"Esta zona se ve perjudicada porque Camuzzi, a diferencia de otras distribuidoras, entrega menos volumen y eso genera una competencia desleal", señaló.
Durante la entrevista también ejemplificó el impacto concreto que genera una interrupción del suministro en empresas que trabajan con procesos continuos y hornos industriales. Mencionó casos como Copetro, Fanelli y Ctibor, donde una interrupción puede producir consecuencias complejas.
"Hay industrias donde se para un horno y después volver a poner en marcha ese proceso demanda muchísimo tiempo. No es simplemente apagar y prender una máquina", explicó.
Además, cuestionó la falta de previsión energética en un país con importantes recursos naturales.
"Nosotros exportamos gas licuado y está bien exportar, pero nadie piensa primero en la necesidad interna. Tenemos que planificar cuál será nuestro consumo y tener infraestructura para responder a estos meses críticos", expresó.
Gliemo recordó incluso una advertencia realizada hace más de dos décadas durante un Día de la Industria. "En 2004 dijimos que si el sistema energético no acompañaba el crecimiento íbamos a tener problemas. Pasaron más de veinte años y seguimos discutiendo lo mismo", recordó.
El dirigente industrial señaló además que hoy Argentina termina importando gas a costos muy superiores cuando llega el invierno y aumenta la demanda.
"Lo que se termina pagando afuera vale muchas veces más que el costo interno y eso después impacta directamente en la producción y finalmente en el bolsillo de la gente", sostuvo.
Sobre el final, insistió en que el problema excede a una gestión puntual y atraviesa distintos gobiernos.
"Esto no es un problema de la industria ni de un gobierno determinado. Lo venimos planteando hace más de veinte años y nunca pasa nada. Hace falta diálogo, una mesa de trabajo y sentido común para definir prioridades", concluyó.
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