Editorial de El Popular (Olavarría)

"La sucesión de episodios de violencia en centros turísticos de la Costa Atlántica, que incluyen un joven degollado en San Bernardo, puso de nuevo en el centro de la escena el tema de la violencia juvenil y la falta de límites impuestos por los padres, por la sociedad o por el Estado. Si bien la atención está puesta en los desbordes en la Costa, lo cierto es que en todos los pueblos y ciudades del país se están verificando fenómenos similares.

"Por otra parte, se trata de una tendencia mundial, que en algunos países ha alcanzado niveles de tragedia, como ocurre en el Reino Unido, donde en los últimos años han muerto decenas de jóvenes apuñalados.

"Los Estados se muestran en general impotentes para enfrentar esta problemática con éxito, fundamentalmente porque estas manifestaciones de violencia son siempre el síntoma de patologías sociales más profundas. En la Argentina, el Estado agrava el problema con su proverbial despreocupación por controlar el cumplimiento de las normas.

"Por ejemplo, la prohibición de venderle alcohol a los menores de edad ni se cumple en muchos puntos del territorio provincial. Esto no sólo favorece los estallidos de violencia sino también los accidentes de tránsito, otro de los flagelos sin solución que castigan al país. Es cierto que los violentos constituyen una minoría entre los miles de jóvenes que van a bailar a las discos de cualquier punto del país, pero precisamente por eso el Estado debería actuar con mayor eficiencia en la prevención de esta clase de hechos".

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