ROMA.- Paolo Gentiloni, quien fue designado ayer nuevo primer ministro de Italia, dijo que buscará formar “con urgencia” un nuevo gobierno tras el encargo que recibió del presidente, Sergio Mattarella, y adelantó que tendrá como prioridad buscar una nueva ley electoral, además de afrontar compromisos internacionales, económicos y sociales del país.
Canciller desde fines de 2014 hasta ayer, y cercano al ex primer ministro Matteo Renzi, quien renunció tras perder el referéndum del 4 de diciembre, Gentiloni planteó la “urgencia de dar a Italia un gobierno con plenitud de poderes”, luego de aceptar el encargo “con reservas” al cabo de una reunión con Mattarella celebrada ayer en el Palazzo Quirinale de Roma. La designación de Gentiloni debe ser ratificada por el Parlamento italiano.
LEY ELECTORAL
“Agradezco al señor presidente por el encargo, es un alto honor. Trataré de hacerlo con dignidad y responsabilidad”, afirmó Gentioni, de 62 años, quien reforzó que tendrá como prioridad hacer una nueva ley electoral y afrontar los compromisos “internacionales, económicos y sociales” de Italia, entre ellos la ayuda a los damnificados por el terremoto de agosto pasado.
Según indicó en una declaración que leyó ante la prensa, Gentiloni tomará las consultas políticas que hizo Mattarella en los últimos días con las fuerzas parlamentarias como “base para definir la composición y el trabajo del nuevo gobierno”.
En las próximas horas, Gentiloni deberá pensar en un gabinete, aunque como recordó “por necesidad y no por elección nos moveremos en el marco del gobierno y la mayoría saliente”, dando a entender una continuidad grande de los ministros de Renzi tras la “indisponibilidad” del resto de las fuerzas políticas a un gobierno de gran coalición.
Luego de conformar el gabinete de gobierno, Gentiloni deberá concurrir al Parlamento para conseguir la aprobación de las Cámaras, en las que el Partido Democrático, del que es miembro fundador, es mayoría.
Gentiloni deberá formar un gobierno que tenga como primera prioridad la “armonización” de las leyes electorales italianas en vigencia, la “Italicum” para Diputados y la “Consultellum” para Senadores, para poder convocar a elecciones.
“Buscaré acompañar y si es posible facilitar el recorrido de las fuerzas parlamentarias” en ese sentido, planteó Gentiloni.
De todas formas, las primera respuestas de la oposición criticaron con fuerza la decisión de Mattarella por considerar al canciller como una continuidad de Renzi.
La líder de la derechista Hermanos de Italia, Georgia Meloni, calificó a la elección del canciller como “un acto de gatopardismo, cambiar algo para que nada cambie”; mientras que desde el Movimiento Cinco Estrellas el diputado Alessandro Di Battista calificó a Gentiloni como un “avatar de Renzi” y Matteo Salvini de Liga Norte criticó que el nuevo premier sea “una fotocopia inútil” del mandatario saliente.
Después de 26 reuniones en tres días con las principales fuerzas políticas del país, Mattarella había anunciado el sábado su pronta propuesta para “la solución de la crisis de gobierno” originada tras la renuncia de Renzi el. miércoles pasado.
“El país tiene necesidad en tiempos breves de un gobierno en plenitud de sus funciones”, resaltó el sábado el mandatario, quien recordó los “compromisos y plazos” externos e internos que debe “respetar y afrontar” Italia, empezando por la reunión de líderes europeos en Bruselas el jueves 15. Por otro lado, el nuevo gobierno deberá preparar la cumbre del G7 que se hará en mayo próximo en Taormina, Sicilia.
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