Estimado lector, muchas gracias por su interés en nuestras notas. Hemos incorporado el registro con el objetivo de mejorar la información que le brindamos de acuerdo a sus intereses. Para más información haga clic aquí

Enviar Sugerencia
Conectarse a través de Whatsapp

¿Hay con qué?

Mariano Soso ganó el partido en la pizarra, pero en la cancha real el festejo fue de Lanús. Gimnasia llevó al semifinalista de la Libertadores a jugar a su terreno y lo incomodó... ¿o en verdad el Granate se expuso para noquear a este Lobo que como boxeador tiene puños de algodón y mandibula de cristal?

¿Hay con qué?

El 7 de julio de 1923 se inauguró en Buenos Aires un edificio monumental, que el arquitecto italiano Mario Palanti construyó a pedido del empresario textil Luis Barolo. El palacio Barolo no solamente fue una obra fastuosa: el edificio tiene varias referencias a la Divina Comedia, motivadas por la admiración que su creador profesaba por Dante Alighieri.​ 
La división general del Palacio sigue la estructura de ese libro. Por eso, al igual que este, tiene tres partes: Infierno, Purgatorio y Cielo. El faro representa al Empíreo ("el más alto de los cielos" en la teología católica del medioevo). La estructura tiene 100 metros hasta la punta del faro, mismo número de cantos del poema. Veintidós son los pisos, al igual que las estrofas de los versos.
Hasta 1935 fue el edificio más alto de la ciudad y desde el '97 es Monumento Histórico Nacional. Hermoso. Monumental. Una obra conmovedora. Ahora bien, sin los millones que puedan pagar la obra de Palanti, ¿no se puede vivir dignamente con pieza, cocina y baño hechos por un maestro mayor de obras?

 

Mariano Soso sabe. Su concepto futbolísitico es valiente, asume riesgos y no rehúye el desafío de la dificultad para construir (siempre, en el fútbol como en la vida, se construye en milenios y se destruye en segundos). Además, ha cosechado lo más difícil del deporte asociado: la incondicionalidad y comunión de los jugadores con su idea. Lo que no ha logrado son resultados...
Gimnasia ha demostrado en estas fechas que sus jugadores pueden bastante más que el barandazo y que se arreglen los puntas. Sin embargo, chocó con las dificultades que ofrecen una defensa permeable y la falta de jerarquía y precisión para definir. "El Lobo jugó bien" he escuchado tras el partido con Lanús...harto discutible. Va de la mano con "Lanús le generó tres o cuatro posibilidades de gol". Perfecto. El tema es que hizo tres goles. Por una grosera falla defensiva en una pelota quieta y por dos penales. (Los goles valen todos uno, sean el de Maradona a los ingleses o uno de esos feos que hacía Rodríguez Rodríguez). El tema a discutir además es como llegaron los penales: con muchos metros para poca gente, sin esa red de contención que es el compañero  y el líbero expuesto a la velocidad del atacante . Después, que un penal sea una aberración reglamentaria es otra cosa (el primero para mí fue penal).¿Jugó bien un equipo que controló el juego pero perdió las áreas? Mmmm...
La idea está bárbara, pero ya lo decía Hannibal en Brigada A: "disfruto cuando un plan se concreta". Gimnasia falla en la concreción. Sería más fácil con San Esteban del '96 al '98 como último hombre, un equilibrista como el mejor Grillo Larrosa, topadoras por las bandas como Troglio, Guly o Yagui y un goleador como aquel Pampa Sosa de 1998. Hoy, nada tiene de eso. La Comisión Directiva apostó por una sana idea llamada Mariano Soso...pero también apostó por un plantel barato con más (pocas) incorporaciones que refuerzos. Si los dos plenos salen, salta la banca. Sin dudas. Aunque la banca salta pocas veces. Y en fútbol, menos.
Nadie le pide a Mariano Soso que salga campeón o que salga entre los cinco primeros. Tampoco que arríe sus banderas, que cambie de convicciones al estilo Groucho Marx. "La defensa es para tiempos de escasez, el ataque para tiempos de abundancia", legó a la posteridad Sun-Tzu, el autor de "El arte de la guerra". Ni siquiera los más grandes tácticos de la guerra atacaban todo el tiempo...
 Hoy Gimnasia tiene una buena idea. El desafío es evitar la tentación del fundamentalismo y -dentro de esa idea- maximizar virtudes propias y exhibir defectos ajenos. Soso tiene tiempo y respaldo. En estos tiempos del fútbol, algo impagable.

Debe iniciar sesión para continuar

cargando...