Palabra autorizada para este momento de Estudiantes. Israel Damonte volvió de Rafaela con el sabor amargo por los puntos perdidos y con la certeza de que el equipo todavía no encuentra el mejor funcionamiento. En un contacto con el programa Primos Hermanos trazó un balance del presente albirrojo.
-¿Cuál fue el primer análisis hicieron del partido?
-Nos lamentamos no haber podido aguantar el resultado. Nos pusimos 2-1 arriba y después que llegó el empate de ellos tuvimos alguna situación como para ganarlo, pero también lo podríamos haber perdido. Se vio un partido de ida y vuelta en una cancha complicada.
-Ya les pasó en otros partidos que el rival los termina complicando con pelotazos.
-Sí, son armas que tienen los rivales. También nos pasó con Patronato, porque son equipos que tienen jugadores altos que juegan mucho a la segunda pelota y terminaron complicándonos por momentos. A Rafaela creo que lo controlamos bastante bien en el primer tiempo, lo pudimos presionar arriba y no dejamos que nos tiren de tan cerca. Pero ya en el segundo tiempo se nos vinieron y nos terminaban tirando los pelotazos cruzados que son los que nos terminaron lastimando.
“Hay que volver a ser el equipo que solíamos ser, cuando si no convertíamos el partido terminaba 0-0”
-¿Tendrían que haberse adelantado más en la cancha después del 2-1 para que el partido no termine como terminó?
-Sí, quizás podríamos haber manejado un poquito más la pelota. Por momentos perdíamos la pelota muy rápido, se nos venían. Tuvimos momentos en los que pudimos manejar la pelota, tenerla y hacer correr a Rafaela. Tuvimos alguna jugada como para hacer el tercer gol. Pero son partidos que se dan de esta manera. Nos hubiese venido bien llevarnos los tres puntos, pero sumamos uno. Ahora nos toca volver a jugar de local y esperemos ganar.
-Los últimos resultados despertaron varias críticas, pero aun así están cuartos en la tabla. ¿En qué lugar te parás vos?
-Siempre soy positivo y me quedo con la parte más llena del vaso. Pero está claro que necesitamos sumar y recuperar el juego, porque la realidad es que no estamos bien. Lo curioso es que sumamos cuatro puntos de los últimos seis y fueron dos partidos en los que jugamos peor que ante Vélez y Botafogo.
-¿Cómo te sentís peleando por un lugar en el equipo después de un gran 2016?
-Es verdad que el año pasado fue uno de mis mejores, pero también es cierto que el fútbol es competitivo. Cuando la competencia es extrema dentro de un plantel te termina perjudicando en lo individual y por ende en lo grupal. Está buena la competencia pero no tan extrema. Lo concreto es que no podés relajarte ni en un entrenamiento porque perdés el lugar. No sé si está bueno pero hay que aceptarlo. Y esto no me pasa sólo a mí, también a otros compañeros en otras posiciones. Es lo que hay y tenemos que sumar.
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