Pasaron apenas siete días, pero fueron para contener el aliento

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Sin respiro. Así fueron los siete días de la semana que concluye. Cuando aún no se habían acallado los ecos de las agresiones al fiscal Cartasegna -¿no le parece que esto pasó hace siglos, y no apenas diez días atrás?- un fallo de la Corte Suprema que favorecía la liberación de condenados por delitos de lesa humanidad, convulsionó a la sociedad y motivó una multitudinaria marcha de repudio de la que aún hoy se habla.

Paralelamente, la gobernadora María Eugenia Vidal disponía el pase a retiro -eufemismo de echó- al jefe de la Policía Bonaerense, Pablo Bressi en otro capítulo -seguramente, no el último- en el que la mayor fuerza de seguridad del país queda envuelta en el barro de la corrupción y de su asociación con el delito.

Y como en la gestión Cambiemos hay una conjunción de ideas y proyectos entre la Nación, la ciudad de Buenos Aires y la Provincia, también saltó eyectado el primer jefe de la Policía Porteña, José Pedro Potocar, detenido y acusado de liderar una organización delictiva policial dedicada al cobro de coimas a trapitos y comerciantes.

Vale aclarar, en este caso, que Horacio Rodríguez Larreta debe estar más conforme con el desempeño de la Justicia capitalina, que la gobernadora Vidal.

Potocar está detenido -y lo seguirá estando- por un caso de corrupción. Aquí, en la Provincia, los comisarios de la “banda de los sobres”, siguen en libertad los lentos e invariablemente apelados avatares de la causa que se les sigue.

A media semana, desde el Congreso de la Nación, se anticipó el “Indice Congreso” de inflación y la cifra metió miedo: 2,1 %. Apenas un día después se conoció la cifra oficial del Indec: 2,6 % y el miedo se transformó en espanto. Al menos, nos queda el consuelo -mal de muchos, consuelo de tontos, dice el dicho- de saber que el actual gobierno no esconde las cifras y se hace cargo del desastre.

Estábamos en medio de los lamentos de los que al final del sueldo todavía les queda un buen trecho del mes por delante, cuando un tal Leonardo Meirelles, brasileño de nacimiento y especialista en el pago de coimas de la simpática Odebrech, vino a confirmar en calidad de arrepentido, que había hecho diez depósitos por un valor que ronda los 850.000 dólares en cuentas pertenecientes a Gustavo Arribas, amigo del presidente Mauricio Macri y, además, jefe de los espías vernáculos.

El problema no hubiese sido tan grave de no haber sido que apenas un tiempito antes la Justicia argentina había cerrado la causa que, por ese mismo motivo, le habían abierto al “Señor 5”. ¿Renuncia en puerta?

Lejos -por ahora- de las causas vinculadas con la corrupción, el ex gobernador Daniel Scioli, lucha en el barro de un caso que va mucho más allá de las íntimas cuestiones de parejas y de su utilización política. “Voy a ser papá a los 60”, confesó él. “Me dijo todos los sinónimos posibles de aborto”, contestó la madre del bebe en gestación. Sin palabras.

Y finalmente, como viene ocurriendo desde hace varios años, Estudiantes volvió a festejar un triunfo sobre Gimnasia. La ciudad partida. Unos festejan, otros se lamentan. Una racha increíble, disfrutan los Pinchas. Un carma insoportable, alegan los Triperos. Es fútbol, sólo fútbol. Donde vale el folclore, las cargadas y los memes. Pero nada más. Como decía el siempre extrañado Tato Bores: “Vermuth con papas fritas y good show”.

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