Los hinchas de Estudiantes tuvieron una tarde soñada en la cancha de Quilmes, a la que volvieron después de un tiempo para ganar otro clásico y prolongar la racha positiva.
Todo salió bien para el Pincha, que festejó con sus jugadores dentro del campo un triunfo más, que tal vez no haya sido de los mejores, pero poco importa a la hora de los análisis: ganó un clásico más y listo.
El escenario, donde se siente tan local como en 25 y 32, reventó de gente. El camino de ida estuvo marcado por el colapso en la autopista, que pasadas las 12:30 no pudo recibir el tránsito fluido de autos y colectivos. A tal punto que las autoridades de Aubasa decidieron levantar las barreras del peaje y colocar carteles indicando que la bajada de Quilmes estaba saturada y lo mejor era ingresar por Berazategui.
No fue sencillo para el grueso de los presentes ingresar al estadio. Primero porque los accesos quedaron chicos para tanta gente junta y con los estrictos controles que se llevaron adelante. Por ejemplo, la cola para ingresar a la popular Norte llegaba hasta la boca de ingreso de la Sur.
Tampoco fue tarea fácil encontrar un lugar para dejar el auto. Diez cuadra para un lado y para el otro de la avenida Vicente López con autos. Para los costados, el barrial fue otro obstáculo: muchas calles anegadas por las lluvias.
A la hora del inicio del partido todavía quedaban hinchas en las inmediaciones. Recién promediando los 15 minutos el estadio lució a pleno. Más del 90% de las tribunas colmadas, con un pequeño blanco en la general Sur. El resto, como se suele decir “de bote a bote”. Alrededor de 30 mil personas para disfrutar de un nuevo clásico.
Banderas con palos, tirantes, globos, trompetas. Todo sirvió para alentar al equipo, que desde que pisó el dañado césped del Centenario de Quilmes se sintió ganador y con apoyo.
El final fue a pura alegría y la caravana de regreso se prolongó más de lo normal. Hasta en la banquina hubo autos y la avenida 32 explotó de autos. Pero claro, a esa hora poco importaba la llegada y todo era alegría.
AGASAJO A BOSELLI
En el entretiempo los hinchas le dieron un merecido y caluroso agasajo a Mauro Boselli, el ex jugador de Estudiantes que fuera campeón de América en 2009 y actualmente se encuentra jugando en León de México.
En el centro de la cancha fue recibido por el presidente Juan Sebastián Verón, quien le entregó una camiseta y lo presentó ante los hinchas, que lo aplaudieron y pidieron su regreso. Seguramente dentro de poco será uno de los retornos esperados.
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