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En la era de la inmediatez hay que soportar largas colas y aún falta lo peor de diciembre

El calvario cotidiano a la hora de realizar trámites o pagar servicios se agudiza cada inicio de mes. Por regulación no debería esperarse más de 30 minutos, pero no hay controles

En la era de la inmediatez hay que soportar largas colas y aún falta lo peor de diciembre

A principios de mes casi nadie se salva de las filas en los cajeros. a fin de año será peor / Gonzalo Calvelo

5 de Diciembre de 2019 | 03:49
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Esperar. Esa es la condena. Para pagar una cuenta, extraer dinero de un dispositivo bancario o tramitar la reconexión de un servicio. En la era de la inmediatez, las colas no abandonan su ritmo aletargado, y días estos de vencimientos, los centros de cobro exprés y los cajeros automáticos por donde se pueden abonar algunas obligaciones y a la vez hacerse de los salarios se recargan de usuarios. Otros espacios que reciben una demanda que tarda horas en resolverse son las sedes de las prestadoras de suministros domiciliarios. Hay ciudades, como la de Buenos Aires, en las que, por regulación, más de 30 minutos es considerada una “práctica abusiva” y se castiga con una multa. En La Plata esa normativa no existe y el tiempo que pierden los vecinos con diferentes gestiones no vale nada.

Incluso los locales de pago “rápido” son un escenario cotidiano de filas interminables para abonar

 

Hace años que las cajas de los bancos privados y oficiales atendidas por empleados casi no cobran servicios ni impuestos, en consonancia con la aparición de las redes de cobro rápido (existen hoy tres firmas dedicadas a ese sistema), las cuales, en sus inicios, parecieron una solución, pero que con el correr del tiempo el esquema que buscaba evitar las colas se desvirtuó y produce desde hace años su propia espera con largas filas.

Primer lunes del mes, el que pasó esta semana mostró el clásico paisaje de las concentraciones para pagar, no sólo en el microcentro de la Ciudad sino también en los barrios con comercios adheridos a los sistemas de cobro. Esos locales se llenan de usuarios y contribuyentes y muchos deben esperar largos minutos y a veces hasta una hora o más afuera del negocio para saldar las cuentas. “Esto es así todos los meses. No afloja nunca. Vengo a pagar y sé que voy a estar un rato antes de que me atiendan”, comentó, resignada por lo que implica el trámite, una vecina de la zona de plaza Yrigoyen.

A esta altura se despliegan varios mecanismos para pagar facturas y tasas, todos pensados, justamente, para no tener que pasar por una ventanilla: las redes de cajeros automáticos; el débito a través de la tarjeta de crédito o de las cajas de ahorro; por teléfono con un código a digitar; mediante sitios de internet; y el que sea quizás el más extendido en los últimos tiempos, el sistema de home banking, que permite transferir fondos adonde se desee desde una computadora o un teléfono celular.

La posibilidad de utilizar la opción “Pago mis cuentas” en los cajeros automáticos abrió el juego para numerosos vecinos que puede así hacerse cargo a tiempo de lo que adeudan y extraer, al mismo tiempo, efectivo. Pero como los días de vencimientos de boletas coinciden con los de cobro de sueldos y haberes, cada usuario demora más en el trámite electrónico y entonces la espera y las colas son inevitables.

Encima todavía falta lo peor de diciembre, que suele ser el mes más complicado en materia de trámites, cajeros y filas interminables.

En las empresas de servicios

El tiempo de “aguante” para pagar cuentas se suele dar entre el 1º y el 10 de cada mes; ahora, cuando se trata de trámites que deben efectuarse en las empresas de servicios ya no hay días específicos, pues la demanda aparece en cualquier momento. La gestión para solicitar la reconexión de un servicio domiciliario tampoco es corta y sencilla. En ese caso son dos los pasos en que se puede perder mucho tiempo. El primero es cuando el usuario se apersona en la oficina para presentar el pedido, una instancia que, por lo general, también puede llevarse adelante vía internet. Pero lo que más dolores de cabeza causa es la espera en la casa del personal técnico, que a veces no llega nunca. Esa es una cuestión “a reglamentar”, según señaló Henry Stegmayer, el presidente de la asociación de Consumidores Responsables, entidad que recibe numerosas quejas de usuarios en ese sentido.

El tiempo de “aguante” para pagar cuentas se suele dar entre el 1 y el 10 de cada mes

 

 

Stegmayer sostiene que hay que regular las colas. “En la ciudad de Buenos Aires hay un límite de tiempo de espera por ley, y ese tiempo no puede superar los 30 minutos. Si eso no se cumple, caben sanciones”, añadió el dirigente.

Como se dijo, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires es uno de los ejemplos de distritos donde la espera se paga. Allí está vigente la ley 4.389, que entiende esas demoras como “prácticas abusivas” contrarias al “trato digno” para el consumidor o el usuario y ese marco se encuadran permanecer en filas con esperas mayores a 30 minutos, estar a la intemperie de instituciones y/o locales comerciales, y cualquier espera de más de 90 minutos, haya sillas o baños.

A la capital nacional la siguen las provincias de Tucumán, Corrientes, Chaco y Salta. Todas poseen normativas que consideran una infracción el hecho de tener que esperar más de 30 minutos para la realización de cualquier trámite. En Mendoza, en cambio, no dispone de ley, sin embargo, la autoridad de aplicación local aplica una resolución que prohíbe cualquier demora superior a media hora y exige, además, que en los lugares de atención al público existan sanitarios.

En rigor, si bien no terminan de agilizarse los trámites para el total de la población y las herramientas que acortan los tiempos suelen estar más dirigidas a los sectores jóvenes (por la habilidad en el uso de soportes digitales), en las entidades bancarias decrece el número de usuarios que son atendidos “cara a cara” al tiempo que aumentan los que eligen medios alternativos de pago. Tal es el caso del Banco Provincia. La Plata, según afirmaron fuentes de la entidad, da cuenta del fenómeno que se advierte a nivel mundial.

En enero de 2018 había en La Plata 141.387 usuarios de Banca Internet Provincia (BIP) y 69.678 usuarios de BIP Móvil (smartphones), según datos suministrados por el Bapro. En septiembre pasado ya había 179.920 (un 27 por ciento más) usuarios de la primera modalidad y 104.068 (un 49 por ciento más) de la opción que implica uso de un celular.

Actualmente el Banco Provincia tiene casi dos millones de usuarios BIP y un millón de usuarios BIP Móvil. Y otro detalle: durante 2019, cada minuto se registraron tres nuevos usuarios de los dos sistemas relacionados con internet.

 

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Multimedia

Rodrigo Acuña (Usuario de Camuzzi).- “Tengo que reconectar el servicio; alcancé a hacer parte del trámite, pero me falta bastante para mi turno y es mucho el tiempo que tengo que esperar. Como tengo muchas cosas que hacer vuelvo otro día”

Henry Stegmayer (Consumidores Responsables).-“Aunque en La Plata no esté reglamentado el `trato digno´ figura en la Constitución Nacional. Lo más grave que suele ocurrir es cuando no asiste el personal técnico que se solicitó en las empresas de servicio al domicilio y no se tiene dónde reclamar”

Sol Gamba (Usuaria de centro de cobros).- “Tengo 21 años, no soy de La Plata y como vine a estudiar me tengo que hacer cargo de pagar mis cuentas. Me molesta porque siempre está lleno de gente y es cansador. No me acostumbro al home banking y pago a la antigua”

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