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Aseguran que son inofensivos

Sorpresa por la invasión de “mosquitos XL” en la Ciudad

Se trata de típulas, una especie de insectos de alas grandes que no pican ni transmiten enfermedades. La alta humedad y la lluvia de los últimos días, clave para su aparición

Las típulas parecen mosquitos gigantes pero no lo son / shutterstock

“Qué onda estos mosquitos tamaño dinosaurio?”, se preguntaba ayer una usuaria en las redes. Y no fue la única. Cientos de mensajes se hacían la misma pregunta: ¿hay una invasión de mosquitos gigantes? Aunque parecidos, diferentes expertos se encargaron ayer de explicar que los insectos que revolotean por el aire nuestra ciudad y alrededores son en realidad típulas, una especie que no pica y cuya aparición se debe a la alta humedad y la lluvia de los últimos días.

“Se trata de un ejemplar de la especie denominada tipulidae y popularmente son llamados mosquitos gigantes o zancudos pero no lo son”, precisa Arnaldo Macía, doctor en Ciencias Naturales de la UNLP y para quien es importante aclarar que este tipo de insectos “no pican ni transmiten enfermedades, como lo hace el Aedes aegypti”, el mosquito de patas blancas y negras, vector del dengue y la fiebre amarilla.

En La Plata y alrededores varios vecinos mostraron su asombro por estos “mosquitos XL”, los cuales, de acuerdo a la explicación de distintos especialistas, aparecieron en nuestro medio producto de la lluvia, las altas temperaturas y una alta humedad.

“A ustedes también les han aparecido en sus casas unos mosquitos tamaño velocirraptor?”, decía otro mensaje que, en tono risueño, también circuló ayer por las redes. Y otro: “Alguien me puede explicar por qué el departamento esta lleno de mosquitos gigantes cuando es casi invierno?”.

Fáciles de diferenciar

Aunque parecidos a los mosquitos tradicionales, las típulas tienen patas y alas muy largas y muy finas y vuelan de forma poco ágil. “Es completamente inofensivo para el ser humano porque no tiene piezas bucales para picar y en su etapa adulta casi no se alimentan”, apunta Macía, quien detalla además que, durante su etapa larvaria, estos animales se alimentan de raíces y desechos, aunque algunas especies también pueden llegar a alimentarse de larvas de mosquito.

Desde el punto de vista biológico, según se explica, las típulas son dípteros, es decir que se trata de parientes de los mosquitos y de las moscas, pero son diferentes y cuentan con otro ciclo de vida.

“A simple vista son fáciles de diferenciar”, detalla Macía, para quien, dada la alta humedad y las lluvias de los últimos días, “no resulta tan raro que hayan aparecido en nuestra región. Generalmente están en esta zona pero se los detecta sólo con estas condiciones climáticas”.

Tras reafirmar que las típulas son inofensivas y no se alimentan de sangre, sino que se nutren de néctar, flores y frutos -y por lo tanto, como se dijo, no pican a las personas y no les transmiten enfermedades-, los expertos consultados apuntaron que, de todos modos, es preferible matarlas o sacarlas de los ambientes cerrados.

Como se dijo, sus patas son largas y finas y vuelan lento. Además, se apunta -y cualquiera que se haya cruzado con una lo pudo confirmar- tienen alas mucho más grandes que las de los mosquitos. En total, su tamaño suele llegar casi al centímetro, entre 8 o 9 milímetros, mientras que los mosquitos a simple vista miden 2 o 3 milímetros.

El clima, clave

“La humedad, la sensación térmica y el calor de estos días fueron determinantes para que aparecieran estos insectos y muchos creyeran que se trataba de una invasión de mosquitos gigantes”, reforzó el especialista de la UNLP. “La humedad genera una atmósfera que permite que las temperaturas estén por encima de los 14 a 20 grados, que es un rango muy favorable para estos insectos”, precisó.

Más allá de estas aclaraciones, quienes investigan el tema ayer apuntaban que no se debe descartar que, producto también de la humedad y del agua caída en los últimos días, haya en el aire de nuestra región ochlerotatus, que sí son mosquitos. En este caso, detallan, se trata de una especie que todos los años tiene oleadas para esta época, poco antes de comenzar el invierno.

De acuerdo a lo que explican los entendidos en el tema, los ochlerotatus son de ambiente rural. Por las lluvias, hay más charcos que son semipermanentes y más áreas que se inundan, lo que genera que se formen poblaciones muy numerosas de estos mosquitos.

“Generalmente se cree que los insectos son sólo de verano -dice Macía-, pero hay que tener en cuenta que los días de otoño presentan condiciones ambientales que son bastante favorables para ellos, como la alta humedad y temperaturas bastante favorables para su desarrollo”.

Según se indica, cuando se terminan estas condiciones ambientales, los insectos mueren. Por eso ayer varios expertos coincidían en que tal vez durante algunos días veamos estos insectos hasta que, finalmente, los fríos más crudos del invierno los hagan desaparecer.

 

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