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Espectáculos |LA COLONIA ARTÍSTICA DE LUTO
Chau Carlín: adiós al galán que luchó hasta el final

El popular actor, que había sufrido un segundo ACV en 2010 del que nunca pudo recuperarse, falleció ayer a los 67 años. Estaba internado en un centro de alta complejidad desde octubre

12 de Diciembre de 2020 | 06:30
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“Es una lucha” repitió, incansablemente, en “Amigos son los amigos”, la tira que en los noventa lo hizo tocar el cielo con las manos. Una frase que lo pinta de cuerpo entero porque Carlos Carlín Calvo, que falleció ayer a los 67 años, tras una década de problemas de salud, fue un gran luchador de la vida.

Actor popular, admirado por el público y respetado por sus colegas y amigos por considerarlo un gran tipo, nunca pudo recuperarse de las secuelas del segundo ACV que sufrió en 2010, once años después de su primer episodio.

Desde fines de octubre, Carlín se encontraba internado en un centro de alta complejidad del barrio porteño de Parque Patricios, en donde falleció a causa de “una paro cardiorrespiratorio”, según el parte médico oficial.

Nacido en capital federal el 21 de febrero de 1953, Carlos Calvo no dejaba indiferente a nadie en fiestas, conferencias de prensa y otros acontecimientos sociales, gracias a su casi metro noventa de altura, su gran simpatía y su innegable poder de seducción.

Eso lo transformaba en uno de los galanes más admirados por la teleaudiencia y conquistador de numerosas figuras del ambiente, quien sin embargo estuvo casado solamente una vez con quien es la madre de sus dos hijos (Facundo de 21 años y Abril de 15), Carina Gallucci, y quien, pese a la separación que ambos decidieron en 2010, lo acompañó hasta sus últimos momentos de vida.

Carlín estudió actuación a principios de la década del 70 y, en 1973, integró el elenco de “La lección de anatomía”, la obra de Carlos Mathus, famosa por sus desnudos colectivos.

Un años después debutó en TV, el medio que le ofreció una difusión masiva y una lógica fama mediática, en “La casa, el teatro y usted”, un ciclo de Canal 11 encabezado por Alicia Berdaxagar y Héctor Gióvine; y en 1976 actuó en “La familia Super Star”, por el 9, con Irma Córdoba y el también emergente Ricardo Darín, con el que inició una intensa amistad, luego trunca con el paso de los años.

Su carrera siguió con “Cumbres borrascosas”, con Rodolfo Bebán y Alicia Bruzzo, “Somos nosotros”, con Aída Luz, y “Profesión: ama de casa”, con Mariana Karr y Betiana Blum –todas durante la TV en blanco y negro-, hasta llegar a “El Rafa”, en 1980 y ya en color, que fue su gran espaldarazo.

En ese programa, estelarizado por Alberto de Mendoza, Calvo era el “Cholo” Minelli, el hijo ingobernable del protagonista, y allí moldeó un personaje entrador, querible y con un potente perfil barrial, que lo acompañó para siempre, hiciera lo que hiciera.

Quizá la excepción haya sido su personaje dramático en la película “Adiós, Roberto” (1985), de Enrique Dawi, en la que un hombre divorciado descubre su homosexualidad tras una borrachera con un amigo (Víctor Laplace), en uno de los primeros apuntes del cine argentino sobre el asunto.

En TV lo esperaban otros éxitos: “Juan sin nombre” y “Los días contados”, con Luisina Brando –quien fue su pareja en la vida real-; “Tal como somos”, con Hilda Bernard y Graciela Dufau; “Solo un hombre”, con Marita Ballesteros; “El mago”, con Andrea Barbieri y Edda Bustamante; y la explosiva “Amigos son los amigos”, en dupla con el adolescente Pablo Rago, que llegó a marcar 53 puntos de rating en prime time.

En esa serie, que se emitió de 1990 a 1993 primero en Telefé y al final en Canal 9, el nombre de su personaje era “Carlín” y ese apodo fue desde entonces su propiedad e identidad en los escenarios y en la calle.

A partir de allí todos los programas en que intervino, ya como protagonista o compartiendo cartel, fueron anzuelos seguros para el público por el solo hecho de que él estuviera presente: “R.R.D.T.”, “Drácula”, “El hacker”, “Costumbres argentinas”, “Los machos de América”, “Amo de casa” y “Mujeres de nadie”, que en 2008 fue su canto del cine en la pantalla chica.

En el ámbito teatral, luego de su debut con “La lección de anatomía”, su actividad fue copiosa e incluyó “Una libra de carne” (1974), de Agustín Cuzzani, con Osvaldo Terranova; “Fray Mocho del 900”, con Ubaldo Martínez y Eloísa Cañizares; “Clementina, la pingüina”, con Rita Terranova y Raúl Rizzo; “Equus”, con Miguel Ángel Solá y Hugo Soto.

En 1978 se bajó de la obra “Lorenzaccio”, interpretada por Alfredo Alcón y Rodolfo Bebán en el Blanca Podestá –hoy Multiteatro-, pero su presencia en los escenarios siguió con “Una noche a la italiana”, con Marta González y Ricardo Bauleo; y “Al fin y al cabo es mi vida”, con Duilio Marzio y Graciela Dufau.

Siguieron títulos más o menos livianos en compañía de Nora Cárpena, Guillermo Bredeston, Dorys del Valle, Emilio Disi, Cristina del Valle, Alberto de Mendoza, Zulma Faiad, Silvia Montanari, María Valenzuela, Graciela Pal, y los éxitos “Extraña pareja” y “Taxi”, con Ricardo Darín.

La ruptura artística y amistosa con Darín se produjo en 1986, cuando ambos iban a acompañar a Susana Giménez en la obra musical “Sugar” –su papel fue tomado por Arturo Puig-, lo que significó un recordado escándalo.

En el cine hizo un pequeño papel en “¿Qué es el otoño?” (1976), junto a Alcón y Dora Baret, y fue creciendo con “Este loco amor loco”, de Eva Landnek, “Locos por la música” y “Los hijos de López”, “Ritmo, amor y primavera”, de Enrique Carreras, y “Comodines” (1997), con Adrián Suar.

Los problemas serios de salud iniciaron en 1999, cuando no pudo terminar las grabaciones de “Drácula” por haber sufrido su primer ACV mientras actuaba en una obra teatral en Mar del Plata, luego de lo cual atravesó una larga internación sanatorial y un viaje a Cuba con fines terapéuticos.

El 8 de octubre de 2010, cuando protagonizaba en Mar del Plata “Taxi 2”, con Pablo Rago en lugar de Darín, un segundo ACV le asestó una estocada feroz. Con graves secuelas, pasó los últimos años de su vida con atención domiciliaria (hasta su traslado en octubre a un centro médico), luchando hasta el final.

“Bueno viejito llegó el día. Decirte que sos la persona que más admiré en mi vida. Que más quise en mi vida. Luchaste hasta el final por nosotros y eso te lo voy a agradecer siempre. Pero sé que estás en un lugar mejor y descansando en paz, que te lo tenías bien merecido”, fueron las palabras con las que su hijo Facundo, que heredó de él la pasión por la actuación, lo despidió.

Los restos del actor fueron velados anoche en el Teatro Liceo, en una ceremonia íntima y privada para familiares y amigos.

 

 

 

 

 

 

 

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